VIH: silente, temible, incurable (1983-¿?)

Mayo 30, 2008 at 3:29 pm (Ensayos, General, República Dominicana) ()

Boris De León Reyes

02-29-08

Como cuenta Tolstoi, “Iván Ilich sentía que se moría y se preocupaba mucho. En lo más recóndito de su alma sabía que estaba sucumbiendo, sin embargo no sólo no lo aceptaba, sino que no lo comprendía (…) yo, Iván Ilich, con todos mis sentimientos y pensamientos, yo… ¡No es posible que yo deba morir! Esto sería exageradamente atroz” (2005, 50). El silogismo: soy un hombre, los hombres son mortales por lo tanto soy mortal, bien parece lógico, no tanto al referirse a uno mismo empero.

No obstante, Iván Ilich no moría por una enfermedad conocida, contagiosa, incurable, y que ha producido alrededor de 30 millones de muertes desde que fue descubierta. Él no tuvo la oportunidad de conocer las causas y consecuencias de su enfermedad, no pudo saber cómo protegerse de la misma, fue víctima inocente del destino.

Hoy, hablar de VIH y SIDA deja un mal sabor en los círculos sociales de amistades, no es de buen gusto, más fácil se teoriza sobre religión y política, antes que mencionar aquel virus del que tantas estadísticas hablan, ese que denuncia un sinnúmero de anuncios publicitarios, el mismo que aún no tiene cura, el que se transmite a través de relaciones sexuales, el que se transmite por vía sanguínea, el que amerita célebres actividades de beneficencia para suplir medicamentos a los más pobres afectados, el que resulta como tema necesario en la agenda del G8, el que “remotamente” puede afectarnos, a nosotros y a nuestras familias.

Vale saber que la infección humana por el virus VIH produce una compleja enfermedad con un amplio espectro de manifestaciones clínicas denominada síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), que puede tardar en desarrollarse más de diez años. Lo que implica que si una persona contrae el VIH, podría vivir normalmente durante casi una década, hecho que posibilita aún más que el virus continúe propagándose.

Por consiguiente, debemos tener en cuenta que el VIH es un agente que silenciosamente puede afectarnos e iniciar el proceso de mutación del SIDA, sin permitir la menor sospecha por parte del infectado, quién permanecería en la ignorancia hasta la aparición de los síntomas o la realización de un análisis.

No obstante, la labor de informar y educar llevada a cabo por la comunidad internacional desde finales de la década de los ochenta, el tema del VIH/SIDA sigue siendo un tema tabú en amplios sectores de la sociedad. Esto, acompañado del aumento sustancial de la desinhibición sexual, especialmente entre adolescentes, constituye un grave problema, dado el hecho de que el sexo y el VIH bailan juntos un vals.

Figura 1 Primera escena de Kids

La incidencia del VIH en la etapa del Carpe diem quam minimum credula postero (vive el momento sin pensar en el mañana), me parece brillantemente ilustrada por Larry Clark en su película Kids (ver Figura 1).

Telly: When you’re young, not much matters. When you find something that you care about, then that’s all you got. When you go to sleep at night you dream of pussy. When you wake up it’s the same thing. It’s there in your face. You can’t escape it. Sometimes when you’re young the only place to go is inside. That’s just it – fucking is what I love. Take that away from me and I really got nothing.

Telly: Condoms don’t work. They either break, or they slip off, or they make your dick shrink. Nah, but you still gotta use em, yo. At least I did once”. (IMDB)

Francamente, Clark presenta un escenario sin reglas, sin límites, más que las propias limitaciones del cuerpo ante los excesos de la búsqueda de “placer”. Sin embargo, Kids nos muestra también las consecuencias, la cruda realidad.

Jennie’s Nurse: Jennie, you’ve tested positive for the HIV virus.
Jennie: What?
Jennie’s Nurse: The test isn’t one hundred percent accurate. You should…
Jennie: I tested positive?
Jennie’s Nurse: I’m sorry.
Jennie: But I only had sex with Telly.
[the nurse is silent]
Jennie: I just got tested to keep Ruby company”.
(IMDB)

En este caso, una adolescente (Jennie) por pura casualidad se hizo la prueba, y resultó infectada con VIH aunque sólo había tenido coito una vez. Así mismo prosigue la ironía, puesto que el joven (Telly) que la infectó continúa teniendo sexo con otras jovencitas durante el filme, ¿durante la vida? Sí, por esto es imprescindible la precaución. Una persona con VIH no desprende ningún carácter que permita pensar que “algo” anda mal.

Ya observando la realidad más cercana, la dominicana, es importante resaltar un aspecto legal que concierne a la prueba del VIH. El legislador dominicano ha pensado en la vergüenza, miedo o molestia que puede causar a una persona, el acudir a un laboratorio a realizarse un examen para el diagnóstico del VIH, puesto que ha dispuesto una serie de requisitos para la realización de la misma.

Queda prohibida la realización de pruebas para el diagnóstico de infección por el VIH, salvo en los siguientes casos:

a) Cuando exista de parte del médico sospecha clínica y/o epidemiológica de infección de VIH, previa autorización del paciente.

b) A solicitud del interesado con prescripción médica.

c) Cuando una persona fuera a donar sangre u órganos humanos.

d) Estudios de investigación epidemiológica voluntarios (previa autorización del paciente) o anónimos no ligados a datos de identificación personal. (Artículo 2 de la Ley 55-93 sobre el SIDA)

Considero que, mejor que prohibir la realización de la prueba bajo cualquier concepto, resulta más provechoso la imposición obligatoria del análisis. Quizás el ser humano prefiere que se le obligue a realizarse un examen con miras a saber si está infectado de un virus que deviene en una enfermedad mortal, a que se le proteja su derecho a la privacidad, y sólo con la prestación explícita de su voluntad, dicha prueba pueda ser realizada. ¿Cuál de estas dos opciones favorece más a la salud del paciente? ¿El saber y estar seguro, o el no saber y enterarse cuando ya es demasiado tarde?

En otra vertiente, es cierto que abundan las estadísticas sobre el número de infectados, la cantidad de muertos, los países más afectados, etc. No obstante, prefiero no referirme a dichos datos, pues como dijo Johanna McGeary en su artículo “Death stalks a continent” para la revista Time, “las estadísticas, por malas que parezcan, pueden ser todavía peores” (2001, 2).

Figura 2 El VIH se duplica entre las células

Desde el inicio de la epidemia del VIH (ver Figura 2), se han desarrollado una serie de medicamentos que prolongan significativamente las vidas de las personas seropositivas al bloquear la capacidad del virus de replicarse. Estas drogas pueden demorar la arremetida del SIDA desacelerando la pérdida de células CD4+. Sin embargo, no son una cura definitiva.

Ahora bien, es menester subrayar los esfuerzos en busca de la vacuna que “acabaría” con la pandemia, que hoy afecta a más de 40 millones de personas. Como dice, Maria Elena Navas de la BBC, “hace 25 años fue aislado por primera vez el VIH y desde entonces la búsqueda de una inmunización efectiva se ha convertido en el “santo grial” de la medicina” (2007).

De acuerdo con un artículo publicado por el Servicio Mundial de la BBC, el 8 de febrero del 2007, la compañía farmacéutica Merck (ver Figura 3) anunciaba la primera prueba a gran escala de una vacuna contra el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), a realizarse en Sudáfrica. Un equipo internacional de investigadores, encabezado por expertos de Estados Unidos, supervisaría el ensayo clínico que permitiría determinar la eficacia de la vacuna. Un total de 3.000 hombres y mujeres sexualmente activos y portadores del VIH serían inmunizados como parte del estudio, que duraría cuatro años.

Figura 3

No obstante, el 24 de septiembre del mismo año, Maria Elena Navas publica que Merck decidió suspender las pruebas clínicas de dicha vacuna, considerada como una de las más prometedoras en la lucha contra el SIDA. “Ciertamente, los medicamentos antirretrovirales que existen hoy en día han logrado contener de alguna forma la epidemia. Sin embargo, los expertos consideran que la única manera de revertir la pandemia es evitar la propagación de la enfermedad con una vacuna” (Navas 2007).

Navas detalla que luego de trabajar diez años en su desarrollo, Merck decidió suspender las pruebas porque según la compañía la vacuna era “ineficaz”. En los ensayos clínicos, la vacuna no logró evitar la infección del VIH entre voluntarios en riesgo de contraerlo, incluidos homosexuales y trabajadoras sexuales.

En el mismo orden, la BBC publica el 15 de febrero del 2008 el artículo, “¿Imposible hallar una vacuna contra el VIH?”, en el cual, el Premio Nobel de Medicina, David Baltimore afirma que, “hemos trabajado para encontrar una vacuna contra el VIH desde que el virus se descubrió (…) Y ahora no estamos más cerca de encontrar una vacuna de lo que lo estábamos entonces”.

Según Baltimore, los intentos de controlar el virus causante del SIDA mediante anticuerpos o estimulando el sistema inmune del organismo han fracasado. Es por eso que, como señaló el Premio Nobel de Medicina, los científicos ahora están decantándose por nuevas técnicas, como la terapia genética (ver Figura 4) o con células madre, aunque éstas se encuentran en una fase inicial.

Por lo visto, debemos comprender, como afirma el doctor H. Markel (profesor de historia de la medicina en la Universidad de Michigan), que “el optimismo inicial, una vez identificado el virus, sobre la posibilidad de conseguir fácilmente una vacuna, estaba poco justificado: al fin y al cabo costó 105 años desarrollar la vacuna contra la fiebre tifoidea, 89 años la de la difteria, 47 la de la polio y 16 la de la hepatitis B” (Marco 2005).

En fin, cada día vemos una nueva noticia: “la circuncisión masculina puede reducir en un 60% el riesgo de contraer el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) en hombres jóvenes, sugiere un nuevo estudio” (BBC 2007), mas ningún resultado concretamente satisfactorio en cuanto a la ansiada vacuna. Aún la comunidad científica se encuentra en la rigurosa etapa de investigación y comprobación de hipótesis.

Aunque sea cierto que, como dijo Benjamín Franklin, “el cielo cura y el médico cobra la minuta”, mientras tanto, David Baltimore dirige el laboratorio Baltimore en el Instituto Tecnológico de California, que cuenta con el apoyo de la Fundación Gates, y que está trabajando para encontrar la manera de potenciar genéticamente el sistema inmunológico contra agentes infecciosos, particularmente contra el VIH. Y como él, la humanidad no se da por vencida y continúa en la búsqueda.

Figura 4 Nuevas esperanzas en la Terapia Génica

Bien lo dijo Khalil Gibran, “por más larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes”, mejor lo dijo Antonio Machado: “sin el tiempo, esa invención de Satanás, el mundo perdería la angustia de la espera y el consuelo de la esperanza”.

Bibliografía

  • Tolstoi, León. 2005. La muerte de Iván Ilich. México, D.F.. Ediciones Leyenda.
  • Marco, Javier. 2005. La vacuna contra el sida: una historia interminable. El Mundo. 25 de agosto.

http://www.elmundo.es/elmundosalud/2005/08/26/hepatitissida/1125076984.html (última visita 26 de febrero de 2008).

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¿Ganaron? Análisis Post-Electoral

Mayo 22, 2008 at 8:32 pm (Política, República Dominicana) ()

Por: H. Galván
Cualquiera que quiera hacer un juicio correcto de los fenómenos, tener opiniones razonables y tener éxito en sus empresas, deberá leer bien la realidad, conocer a profundidad las cosas, el origen e ideosincracia de los actores; e identificar y entender las razones causales de los hechos.

El pasado viernes sucedió un hecho real, ese hecho fue que 2.2 millones de dominicanos, el 53% de los que votaron, lo hicieron por el actual Presidente, reeligiendo su desproyecto de nación virtual; idealizada en las calles de Nueva York, y que olvida el campo, la raíz, el barrio, al vecino, a la vecina, la escuelita, el verdulero, la música del colmado y las calles polvorientas.

Todo aquello es verdad, pero también es verdad que ganó en unas “elecciones” bien organizadas, desde el punto de vista administrativo y que trascurrieron sin incidentes (más allá de aquellos a los cuales ya estamos acostumbrados), pero sin una acción de fuerza que obligara a los 2 millones de dominicanos que votaron por él. Analicemos las razones por las cuales pudo sucede este fenómeno.

La noche del 16 de mayo, estuve hasta tarde de la noche recorriendo la ciudad. El polígono central, la 27 de Febrero, la México, la Duarte y zonas aledañas, la Máximo Gómez, la Bolívar, la Zona Colonial, Ciudad Nueva, San Carlos, el Malecón, todas desiertas. En el único lugar en el que hubo celebración esa noche fue en la avenida Independencia, frente al local principal del PLD en la calle Cervantes y más tarde, cerca de la Independencia esq. Pasteur, en el concierto de Peña Suazo, a escasos pocos metros de la Casa Nacional de ese partido.

En el colmado de la esquina, un oficial superior del DNI, para nada incubierto, se apresuraba comprando, junto a sus subalternos, varias botellas de “blu leibol” al precio que costara. Se notaba que no estaban tan preparados para celebrar.

Pero realmente no había un pueblo celebrando. Celebraban los militantes del PLD; tan escaso tigeraje, que apenas podía colmar el patio del comando de campaña y el pedazo de calle en frente. Pero ese viernes el pueblo se acostó temprano. Y creo que se acostó, después de escuchar al derrotado Miguel Vargas alrededor de las 11:00 de la noche. La ciudad cerró sus puertas.

Esta anécdota me permitió reflexionar la situación. Los jóvenes observadores internacionales, a quienes acompañé todo el día 16 recorriendo los centros de votaciones de la ciudad, se sorprendían de la calma absoluta. Yo les decía que el pueblo, aunque en mayoría votara por Fernández, no encontraría verdaderos motivos para celebrar su propia derrota, aunque los buscara bien.

Y es que unas elecciones, en las cuales primó el concepto del “menos malo”, y en donde se compraron tantas voluntades, no pueden generar resultados que motiven celebración. Ni los primeros que a regañadientes eligieron el golpe menos fuerte, ni los segundos que eligieron interés por encima de gusto y sentimiento, pueden encontrar ahora, suficientes motivos para festejar.

Ciertamente sigue vigente la concepción del mal menor. Los dominicanos y dominicanas se sienten atrapados en un círculo vicioso de políticos ladrones, de los cuales, prefieren elegir aquellos ladrones “más recatados”, “más inteligentes”, “más amanerados” y “limpios”. Prefieren elegir a los ladrones menos “bullosos” y más “organizados”, y a aquellos que “roban pero que construyen”. Los eligen, pero al fin de cuentas, saben bien que son ladrones.

Otra razón importante de esta victoria fue el clientelismo. Sin temor a equivocarme, pienso que Fernández ha logrado crear la mayor red clientelar de la historia dominicana. Comparable únicamente (en proporción y no en magnitud) con la construida a finales de 1800 por Ulises Heureaux (Lilís), quien también fue un alumno aventajado de un gran hombre, y terminó traicionando sus principios; y quien también trajo modernidad al país de la mano del Ferrocarril y de las plantaciones. Espero, sinceramente, que no necesitemos a un Jacobito de Lara.

Nunca, desde los últimos años de Lilís (y ni siquiera con Trujillo y Balaguer), un Presidente había hecho tantos esfuerzos por sonsacar y corromper la disidencia; por destruir las instituciones y las organizaciones gremiales, y por distorsionar la subjetividad de todo un pueblo con propaganda y desinformacion. Nunca se había utilizado tanto dinero público para comprar tantas voluntades y partidos.

Con la inmensa y abultada nómina pública, con el festival de subsidios (a la electricidad, al gas, al pan, a la leche, al pollo y los huevos, a los transportistas, al arroz, etc), con la compra dirigentes opositores, con las pensiones de intelectuales y artistas, con el uso de la millonaria publicidad gubernamental, con los tratos bajo de la mesa con los dirigentes de los cárteles choferiles, con la tarjeta solidaridad, con la tarjeta de los estudiantes, con la creación de la policía auxiliar, con la utilización del financiamiento público a instituciones para neutralizarlas (Academia de Ciencias, UASD, etc) y con la nómina de periodistas, y sin siquiera hablar de la nominilla, entre otros, se ha creado una gran red de clientelismo que enreda a cientos de miles de personas “claves” las cuales comprometen y en el mejor de los casos neutralizan cualquier disidencia. La lógica de funcionamiento es similar a la del PEME, pero a diferencia del “programa” anterior, la nueva red no incluye sólo delincuentes, beneficia también a periodistas, productores y empresarios, dirigentes políticos, artistas, intelectuales, personalidades y dirigentes gremiales. Todos personas con cierta influencia en la opinión pública o en su sector de origen.

En otro nivel, una lógica clientelar más masiva, busca beneficiar con pequeñas cantidades de dinero a gente del pueblo a jóvenes, a dirigentes políticos medios y bajos de ese partido y a amas de casa. Una vez creada la red, el beneficiario, o sus familiares, temen perder la miserable dádiva y tienden, por tanto, a favorecer el día de las elecciones al candidato Leonel Fernández y a su reelección.

En este análisis omitiré los beneficios del pastel que reciben los grandes empresarios en términos de subsidios a la energía y el combustible, y sobretodo el otorgamiento de onerosos contratos y permisividad ante sus mafias, tales como el contrato de San Soucí. Esta situación, más corporativa que clientelar, explica el porque el Consejo Nacional de la Empresa Privada –CONEP- ha dejado atrás su tradicional espíritu combativo para silenciar su alegría en aras de la gobernabilidad, pero ese es otro análisis.

Ni una palabra de los grandes jerarcas de la Iglesia Católica de los cuales ya conocemos sus más que evidentes preferencias electorales. Sin embargo, a diferencia de los pequeños beneficiarios que votan por Fernández para conservar una dadiva miserable, a costa precisamente de su propia miseria y entregar su dignidad, los grandes empresarios y los jerarcas de la iglesia, si tuvieron este 16 de mayo pasado, grandes motivos para celebrar.

Es precisamente esta inmensa red clientelar, expresada los miles de millones de pesos invertidos en publicidad gubernamental, y las nóminas de miles de periodistas poco serios, la que ha logrado imponer en los hechos una visión distorsionada de la realidad. La inmensa y aceitada maquinaria propagandística del PLD ha tergiversado la realidad para venderle al ciudadano común que su situación mejora; que el Presidente Fernández es un Presidente “inteligente” y modernista; que se preocupa por la educación y que es “más estadista” que los demás.

Son precisamente los más jóvenes los más vulnerables ante la propaganda; son ellos los más fáciles de impresionar con un avance tecnológico y una modernidad que solamente es virtual, alejada obviamente de las escuelas sin pupitres, los hospitales sin camas y los barrios sin luz. Los más jóvenes, con poca experiencia y malicia, caen más fácilmente en las redes de los manipuladores, y por eso votaron masivamente por Fernández.

La clase media, los sectores urbanos, también votaron masivamente por Fernández el pasado 16 de mayo. Valoran la estabilidad y tienen muy fresco el recuerdo del desastre llamado Hipólito Mejía. No les importa mucho el presidente de turno, siempre y cuando puedan seguir usando las tarjetas de crédito, los préstamos, los Mall’s y viajando a Estados Unidos de cuando en vez. No se dan cuenta que el modelo actual genera la creciente inseguridad en la que viven y prefieren el mal menor.

Leonel ganó también por la oposición. Los cuales se esforzaron por perder.

Por un lado, el Partido Revolucionario Dominicano –PRD-, el cual eligió el peor candidato posible. Un hombre sin carisma, ni luces, pero perseguido por demasiados escándalos que hacían demasiado impotable su candidatura. Su propaganda fue agresiva y poco creativa, y su discurso alejado de los intereses de la gente. El único atributo de Miguel Vargas Maldonado era su fortuna, pero al fin de cuentas no resultó ser tan afortunado.

Los disminuidos reformistas, por su parte, presentaron un candidato folklórico que hizo de hazmerreír tirando pollos y gallinas desde una Hummer veloz. Los pocos reformistas que quedaban, fueron absorbidos por los demás partidos, sobretodo el Partido de la Liberación Dominicana, y el Presidente, quien con mucho dinero sucio en el bolsillo, se ha encargado de pulverizar al Partido Reformista, y adueñarse definitivamente de la nueva derecha dominicana. EL PRSC, un partido que había gobernado por 22 años el país, puede considerarse un partido desaparecido al obtener el 4.59% de los votos el pasado 16 de mayo.

Se combinaron muchos factores que obligaron al pueblo dominicano a elegir un mal menor, que de todos modos es mal. Fue un hecho real y sólo nos resta estudiarlo, comprenderlo, pero lo más importante, aprender de él. Aprender sobretodo la forma de evitar que se repita.

Nuestro pueblo deberá saber elegir mejor sus gobernantes, o seguirá llorando lágrimas de sangre por sus consecuencias. Nosotros por nuestra parte, deberemos aprender a facilitarle al pueblo salir del circulo vicioso en que se encuentra.

* via: http://www.lapugna.blogspot.com/

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LA JUVENTUD DOMINICANA: EL OCASO DE LOS VALORES

Abril 30, 2008 at 2:48 am (Ensayos, General, República Dominicana) ()

En la mitología griega leemos que el regreso de Troya fue complicado para Ulises: “Diez años a merced de los dioses y de los mares, y siempre con la muerte en los talones”. Cada vez que su nave llegaba a tierra, una misma inquietud: “¿De qué clase de hombres es la tierra a la que he llegado? ¿Son soberbios, salvajes y carentes de justicia, o amigos de los forasteros y con sentimientos de piedad hacia los dioses?”

Desde los orígenes de la humanidad la conducta humana se enfrenta a la doble posibilidad de ser, precisamente, humana o inhumana. La libertad implica siempre el riesgo de escoger tanto una conducta digna del hombre como otra indigna y enfermiza. Llamamos ética a la elección de la conducta digna, al esfuerzo por obrar bien, a la conciencia y al arte de conseguirlo.

En República Dominicana, la falta de ética en el convivir de sus ciudadanos, ha encaminado a la nación a un estado de caos, donde reina la inseguridad en todas sus circunstancias y donde cada vez más jóvenes se hacen partícipes de la injusticia. Solo basta dar un vistazo a la sección de noticias de los periódicos para darnos cuenta de la gran cantidad de zagales involucrados en hechos delictivos.

La juventud dominicana está perdiendo los valores morales, fundamentales para el buen desarrollo de los individuos, adoptando la mediocridad y la fechoría en el diario vivir. Y no es necesario el mucho teorizar para comprender las razones de esta situación. Los dominicanos tienden a no darle mucha importancia a cuestiones, como los modos de vida, y la falta de dialogo y oportunidades dentro de las familias.

Quizás por ese desinterés, causa mucha sorpresa el enterarse de adolescentes cómplices de crímenes horrendos, como asesinatos, atracos y violaciones. Ejemplo de esto fue la euforia que causó a nivel nacional la noticia reciente sobre la denominada “Casa del Terror” donde una familia dio muerte y entierro a más de doce personas.

Ahora bien, acaso éste, ¿No es simplemente otro crimen? Sí lo es, causa cierta conmoción durante unas semanas, sirve de material fresco para algunos programas de televisión, para luego formar parte del olvido.

En la provincia de Azua el sobrenombre de “Los Zayayines”, obtenido de unas caricaturas japonesas, es utilizado para identificar una importante banda de delincuentes, jóvenes en su mayoría. Para orgullo de algunos y complacencia de otros, fue atrapado el apodado “Vla”, conocido como el líder de la citada pandilla; siendo el hombre más buscado por la policía, desde un año atrás, aproximadamente. No obstante, esto se refiere al cabecilla de un grupo de criminales, en un país en donde existen decenas de grupos, armados y organizados hasta jerárquicamente.

Este dato, resulta insípido, hasta que surgen las siguientes preguntas. ¿Cómo es posible que la sociedad de cabida a tal situación? ¿Cómo es posible que tantos jóvenes se sumen a las fuerzas infractoras de la ley? ¿Por qué? ¿Es pura palabrería el canto de las autoridades por el desarrollo de los “Futuros líderes del mañana”?

La historia reciente ha demostrado que nuestro Estado carece de políticas preventivas respecto al control de la criminalidad y la represión del crimen. Sin embargo, para la presente situación, ha de estudiarse el problema partiendo desde el seno y el entorno familiar de las personas que delinquen.

La falta de oportunidades y de conciencia, la mala educación o carencia de la misma, la marginación y la ambición, son factores fundamentales para entender la inclinación de los jóvenes, en su mayoría de bajos recursos, hacia el mundo del crimen. Siendo niños, se enfrentan a la dura realidad de salir a las calles a trabajar para ayudar a sus padres en la sustentación del hogar, dejando en segundo lugar la necesidad de educarse. En otros casos, salen a deambular en busca de un techo precario. Ante estas circunstancias, son muy susceptibles a cualquier trabajo que se les ofrezca, aunque constituya violación a las normas jurídicas. Así nacen, se desarrollan y maduran, envueltos en las continuas transgresiones de la ley.

¿Sería entonces culpable el joven, que no eligió carecer de recursos ni educación, o la sociedad, que no proveyó las oportunidades a éste, para poder educarse y desarrollarse como un ser humano digno? Ambos serían responsables, más, la sociedad ha de ser la condenada, por haber fallado primero, en sus deberes, y luego haber expuesto a este inocente y frágil ser humano a las dificultades que le guiaron por el mal camino.

Valores morales, conforme a los principios de lo que es bueno y justo, ¿Cómo han de exigírseles a jóvenes sufridos e ignorados, que sólo sueñan con salir lo más pronto posible de las penurias en que viven? Árbol que crece torcido, jamás su rama endereza, así dice el refrán.

No obstante, solo hemos tocado una arista del problema. Es necesario observar la conducta de aquellos jóvenes, que sí han sido premiados por la sociedad, gozan de buena educación, buenas oportunidades, momentos de ocio, diversión, y aún así, muestran claramente, aunque no sea a través de delitos, una carencia de valores morales preocupante.

Ante la Era de la Globalización y la relevante incidencia de los medios de comunicación en el diario vivir, se denota un incremento del consumismo, de la ambición y de la avaricia dentro de la juventud de la clase media y alta. “Ser o no ser, esa es la cuestión”. Hamlet, seguramente, sería considerado anticuado si repitiese su famosa frase, bajo las actuales circunstancias, puesto que la cuestión, hoy en día, radica en “tener o tener”, quedando atrás o marginado, aquel que menos tenga.

La obtención de riquezas a como dé lugar y en grandes cantidades, pareciese que es lo primordial en las mentes de muchos jóvenes dominicanos. Como lo fue para la criticada “Banda de hijos de Papi y Mami”, pandilla de mozos de familias pudientes que se dedicaban a delinquir para obtener dinero. Un caso que realmente promueve una sociedad consumista y sumamente materialista.

La juventud se define como la edad media entre la niñez y la edad adulta. Es también el período en el cual se termina de definir la personalidad y se toman algunas de las decisiones más importantes de la vida. Es por esto, que el apoyo de los padres es tan importante. Nos encontramos en un ambiente, donde se respira mucha inseguridad, confusión y soledad.

No obstante las rebeldías del joven que se cree adulto, los padres deben prestarse como columnas de soporte a sus hijos. No darles la espalda. “Dar ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás; es la única manera”, dijo en una ocasión Albert Einstein, muy acertadamente. La formación de valores en una persona inicia lógicamente, en el hogar, mediante la convivencia entre los miembros de la familia. De aquí, la importancia de las figuras paternas, puesto que estas tienen la gran responsabilidad de educar y orientar a sus hijos de acuerdo con sus valores morales, están llamados a utilizar sus experiencias para que éstos no cometan los errores que ellos cometieron.

Está comprobado que una familia en la que se practique la violencia, la arbitrariedad, la injusticia y los abusos, no ha de producir ciudadanos de bien, sino individuos resentidos emocionalmente, susceptibles a repetir, en su madurez, los abusos de que fueron víctimas. Y esto, es cada vez más común en la República Dominicana, tocando todos los niveles de la sociedad.

El futuro o el porvenir de nuestra nación está en manos de la juventud. La misma juventud que prefiere escuchar un “reggaeton” en lugar de la balada para Adelina; la misma que gusta de lo extranjero y considera lo nativo con falta de calidad; la misma, que antes de leerse a Pedro Mir o a Bosch, prefiere leer sobre farándula; la misma que admira más al ladrón rico que al trabajador pobre; la misma que le pesa cantar el Himno Nacional de pie; la misma que ignora que el tiempo transcurre, transforma, pero jamás perdona. Por lo que, nuestra juventud o mejora o se pierde.

Optimizar la situación de la juventud, actualmente, es invertir en el futuro de la Patria. Por consiguiente, implica la participación de todos los sectores de la sociedad, puesto que es una tarea que ha de iniciarse en los hogares, abriendo diálogos, en los centros educativos, en el Estado, que, considerando la importancia de invertir en su gente, debe de prestar más atención y esfuerzos a mediadas relacionadas con el desarrollo y creación de oportunidades para los jóvenes, para que estos no se desvíen en el camino del progreso honrado; optar por una mayor exposición de la cultura a nivel de medios de comunicación, castigando a aquellos que sirven de errados ejemplos de éxito, para que no sean imitados, y promoviendo real y prácticamente el respeto a las leyes y las buenas costumbres.

Pensemos que una nación que se fundamente en los principios morales y éticos de su gente, será una nación de progreso; la recuperación de los mismos es fundamental para que realmente se pueda creer en un porvenir beneficioso para el pueblo, que liderado por los jóvenes de hoy, haga justicia con sus logros, a los jóvenes que en 1844 se entregaron en cuerpo y alma por la causa sagrada de constituirnos en Nación Independiente y brindarnos la dominicanidad que tanto nos ha costado y debemos preservar.

- Boris De León Reyes: 7 de mayo 2006

BIBLIOGRAFIA

- Pastoral Juvenil Nacional, libro ¿Qué sabes de moral?(2da edición)

- Diario Libre. Noticias, 7 de Marzo del 2006

- Diario Libre. Noticias, 30 de Marzo del 2006

- Diario Libre. Noticias, 19 de Marzo del 2006

- Diario Libre. Noticias, 25 de Marzo del 2006

- Enciclopedia Encarta 2000

- www.rebelion.org

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LA INMIGRACIÓN ILEGAL DE HAITIANOS EN LA REPÚBLICA DOMINICANA

Abril 30, 2008 at 2:34 am (Ensayos, Política, República Dominicana) ()

Uno de los grandes problemas que afronta el Estado moderno es el relativo a la migración humana en sus dos aspectos: inmigración y emigración.

El ateniense Jenofonte escribió MEDIOS DE AUMENTAR LAS RENTAS PÚBLICAS EN ATENAS, obra considerada la primera monografía económica de que se tiene conocimiento, en la cual aboga por una inmigración abierta, y la justifica de la manera siguiente: “Si instituyéramos también una agrupación que se ocupara de los extranjeros, como tenemos una que se ocupa de los huérfanos, y se confiriera algún honor a aquellos que introdujesen el mayor número de ellos, un plan semejante satisfaría mas a los extranjeros residentes entre nosotros y, como es probable, todos los que no tienen residencia buscarían ansiosamente establecerse en Atenas y así aumentarían los ingresos públicos. “Mientras más fuese la gente que se estableciera entre nosotros y nos visitara es evidente que se importarían, exportarían y venderían mayores cantidades de mercancías y se asegurarían mas ganancias y tributos”.

En los tiempos actuales, los países que tradicionalmente habían mantenido una política abierta de inmigración han tenido que revisarla, pues el interés nacional así lo ha demandado. Los motines y protestas ocurridos en Francia el pasado mes de noviembre reflejan esa realidad; el endurecimiento de las medidas adoptadas contra los ilegales por los Estados Unidos de América constituye otro ejemplo.

Actualmente, la República Dominicana está sufriendo las consecuencias de las abundantes contrataciones y tratados con la vecina República de Haití, tendentes a la importación de una mano de obra relativamente más barata y más trabajadora. Proceso relacionado directamente con el desarrollo de la industria azucarera en el país, que a partir de principios del siglo XX inició una masiva importación de braceros haitianos, que supuestamente eran contratados temporalmente, por lo que ninguna diligencia legal a fin de legitimar su residencia en nuestro territorio era necesaria.

Ahora bien, debemos de estar conscientes de que la desesperación que obliga a un infeliz haitiano a cruzar la frontera para conseguir un mendrugo de pan, aún a sabiendas de que en el otro lado será maltratado y humillado, es similar a la que impulsa a un infeliz dominicano a exponerse en una yola a desafiar el mar, y a un mexicano o un sudamericano a cruzar enormes extensiones de terreno desérticas, a sabiendas de que podría perecer en el intento, para alcanzar la tierra que pueda ofrecerle mejor calidad de vida.

Del mismo modo, hemos de saber, que la gran cantidad de haitianos ilegales que entran a territorio dominicano constituye una realidad, que ha beneficiado a muchos hombres, que sobreponiendo sus intereses al interés de su Patria, han hecho fortuna con el tráfico de indocumentados haitianos. Por lo que consideramos, los culpables del problema dominico-haitiano están a ambos lados de la frontera.

La poderosa industria azucarera y la pujante industria de la construcción, son claros ejemplos de empresas ampliamente beneficiadas con la presencia del trabajador haitiano, al cual explotan dada su condición de ignorancia, falta de documentación legal y desprotección laboral. Es tanto así, que ambos negocios violan cabalmente la ley que establece que en el personal empleado de una empresa, el 80 por ciento cuando menos, debe ser mano de obra dominicana. Sin embargo, los haitianos constituyen más del 90 por ciento dentro de las citadas industrias. Sólo para decir un ejemplo.

Nos planteamos la siguiente interrogante: ¿Realmente necesita República Dominicana fuerza laboral inmigrante? No, seria la respuesta correcta, puesto que no debemos olvidarnos de la alta tasa de desempleo que existe en nuestra sociedad. Sin embargo, es el año 2006, declarado por el Presidente Leonel Fernández como el Año de la Generación de Empleos, excelente consigna, pero también es el año en cual hay más de un millón de haitianos indocumentados, los cuales ocupan espacios, trabajos e ingieren alimentos, que bien podrían ser de dominicanos.

En cuanto a la natalidad, 420 bebés de madres haitianas nacen al año en el Hospital Regional Jaime Mota, de la ciudad de Barahona. La cifra es alarmante, pero indudablemente inexacta si investigásemos las demás hospitales del resto del territorio nacional. ¿Estas criaturas, en caso de nacer de indocumentadas, son dominicanas? He aquí una de las interrogantes más comentadas respecto a la problemática dominico-haitiana. Puesto que a partir de esta situación esta en juego la nacionalidad dominicana, quienes han de ser beneficiados con ella y quienes no.

La Constitución Dominicana en su artículo 11, inciso 1ro plantea: “Son Dominicanos: Todas las personas que nacieren en el territorio de la República, con excepción de los hijos legítimos de los extranjeros residentes en el país en representación diplomática o los que están de transito en él”. Como vemos, la Carta Magna no especifica en cuanto a aquellas personas, que se encuentren de manera irregular en el territorio, como tal es el caso de más del 90 por ciento de los haitianos que viven en el país.

Dentro del presente contexto, la Suprema Corte de Justicia, a propósito de la inmigración y su relación con la nacionalidad, dictó la sentencia de fecha 14 de diciembre de 2005. En dicha decisión queda definitivamente establecido que sólo los hijos de extranjeros autorizados y con residencia permanente en el país llegan a ser dominicanos. Evidentemente se da una confrontación con lo planteado en la Constitución.

Es por esto, que la ausencia de una clara política migratoria es el principal problema de la inmigración haitiana. Puesto que ineficazmente se cumple el artículo 37 de nuestra ley de leyes, que precisa en el numeral 9 que: “Es atribución del Congreso: Disponer todo lo relativo a la migración”. Siendo la regulación y el control del movimiento de las personas que entran y salen del país un derecho inalienable y soberano del Estado Dominicano.

Por consiguiente, a la hora de plantear soluciones, lo primero que ha de hacerse es una Reforma Constitucional que contemple todos los aspectos concernientes a los derechos de los residentes ilegales del territorio. Por supuesto, esto con llevaría una reforma al Código de Trabajo, a fin de que sólo estipule los derechos de aquellos extranjeros documentados, dejando a la merced de la explotación a los ilegales.

Abogando siempre, por soluciones legales claras ante la creciente inmigración haitiana indocumentada, como lo exigió la Conferencia del Episcopado en la pasada Carta Pastoral con motivo de la celebración del día de Nuestra Señora de la Altagracia, el 21 de enero de este año.

A nivel internacional, hemos de ser honestos, si existiese una verdadera voluntad identificada con el problema de pobreza y superpoblación haitiana, Francia, una nación históricamente relacionada con Haití, no escatimase esfuerzos, y se plantearía y estudiaría las posibilidades de disposición del territorio de la Guyana Francesa, actualmente poco habitada, como una de las alternativas de destino para haitianos. En cambio, las grandes potencias pretenden ignorar, que es más fácil para la tortuga ganarle al conejo, que para la República Dominicana cargar con Haití.

Así pues, luego de que los parámetros legales estén estrictamente establecidos, es un deber del Estado el saneamiento y fortalecimiento de los cuerpos armados encargados de la vigilancia fronteriza, puesto que la corrupción de éstos ha sido un factor determinante en la entrada ilegal de haitianos, que deben ser repatriados sin excepción alguna.

De esta manera, se logrará establecer un control significativo de la inmigración haitiana y los trabajos que en su condición de ilegales realizaban, pasarían a manos dominicanas. No obstante, es necesario destacar que este proceso, no esta empañado de un carácter discriminatorio, sino de un carácter legal. Tengan en cuenta que debemos poder alimentar a nuestros hijos, antes de ayudar al vecino con los suyos. Como dijo Juan Pablo Duarte: “Sed justos, lo primero, si queréis ser felices. Ese es el primer deber del hombre…”.

- Boris De León Reyes: 6 de enero del 2006

BIBLIOGRAF ÍA

- Constitución de la República Dominicana

- Carta Pastoral de la Conferencia del Episcopado del día de Nuestra Sra. De la Altagracia, 21/1/2006

- Discurso de la Audiencia Solemne, del día del Poder Judicial, el 7/1/2006

- Periódico Diario Libre de fechas: 20/12/2005; 16/1/2006; 20/1/2006

- www.monografias.com

- www.27febrero.com/ideariodeduarte

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EL PRESIDENTE, LA SUNLAND Y LA INCONSTITUCIONALIDAD

Abril 27, 2008 at 12:25 am (Ensayos, Política, República Dominicana) ()

El argumento del Presidente Fernández de que el órgano competente es el Tribunal Contencioso Tributario y Administrativo, se basa en una valoración sobre el carácter del acto objeto de impugnación.

Cristóbal Rodríguez Gómez/Especial para Clave Digital[1]

En su segunda comparecencia al programa “Las propuestas de los candidatos”, el Dr. Leonel Fernández planteó tres razones por las que, a su parecer, la Corte Suprema de Justicia debe declarar inadmisible la acción en inconstitucionalidad incoada por el Partido Revolucionario Dominicano para reclamar la nulidad del contrato entre el Estado Dominicano y The Sunland Corporation R.D., S.A. Las razones expuestas por el señor Presidente son las siguientes:

a) Que el órgano jurisdiccional competente para conocer de la controversia es el Tribunal Contencioso, Tributario y Administrativo, y que, en consecuencia, la Corte Suprema de Justicia no tiene facultad para pronunciarse sobre la acción que le fuera sometida;

b) que la Corte Suprema de Justicia no puede conocer de la inconstitucionalidad de un contrato, en virtud de que la constitución sólo la faculta para pronunciarse sobre la inconstitucionalidad de las leyes, y

c) que el Partido Revolucionario Dominicano y el Foro Social Alternativo carecen de calidad para interponer la acción, por no tener un interés legítimo y jurídicamente protegido para ello.

En las líneas que siguen se presenta un breve análisis técnico de cada uno de los argumentos referidos por el Presidente Fernández.

a) Sobre la alegada incompetencia de la Corte Suprema de Justicia

El argumento del Presidente Fernández de que el órgano competente es el Tribunal Contencioso Tributario y Administrativo, se basa en una valoración sobre el carácter del acto objeto de impugnación.

El razonamiento del Primer Mandatario es muy simple: si el acto cuestionado es de naturaleza administrativa, como suelen ser los contratos suscritos por la administración, parece lógico que la competencia para decidir el asunto le corresponde Contencioso Administrativo. Sin embargo, tanto la premisa que indaga sobre la naturaleza del acto, como la conclusión sobre la jurisdicción competente, están basadas en un error y son, por consecuencia, incorrectas.

El punto de partida en esta materia no es, ni puede ser, determinar si el acto atacado es del orden administrativo o no. La pregunta pertinente a la que hay que dar respuesta es la siguiente: ¿cuál es la naturaleza de la controversia que ha suscitado el acto en cuestión? Y esta pregunta sólo se responde verificando cuál es la norma presuntamente vulnerada por el acto administrativo.

Si la norma transgredida es una ley, corresponde al Tribunal Contencioso, en su condición de guardián de la legalidad de los actos de la administración, resolver el diferendo. En cambio, si la norma transgredida, o alegadamente transgredida, es la constitución, es competencia exclusiva de la Corte Suprema de Justicia, en el ejercicio de su función primordial de garantizar la primacía de la constitución por sobre toda la estructura normativa del Estado, declarar la nulidad del acto atacado.

El principio de supremacía constitucional, consagrado en el artículo 46 de nuestra constitución postula la nulidad, de pleno derecho, de toda ley, decreto, reglamento, resolución o acto que le sean contrarios. Esta cláusula mayor de la norma jurídica suprema es la que da fundamento y sentido de coherencia a todo el sistema de control de constitucionalidad de las normas en el país.

No importa el carácter o la naturaleza de la norma, ni el órgano del que proceda, si la misma contraría la constitución, es nula de pleno derecho, en virtud de lo dispuesto por el referido artículo 46. La facultad para pronunciar esa nulidad ha sido otorgada por el propio constituyente a la Corte Suprema de Justicia, tal y como se puede verificar de la lectura combinada de los artículo 46 y 67.1. Conforme el texto de este último artículo, es competencia exclusiva de la Corte Suprema de Justicia conocer “(…) de la inconstitucionalidad de las leyes…). Sobre el concepto de ley volveremos más adelante.

En relación con el caso que nos ocupa, resulta que en fecha 15 de mayo de 2006, el Gobierno Dominicano, representado por la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado, y The Sunland Corporation R.D., S.A., suscribieron el “Contrato de Construcción de Obras Prioritarias para el Estado Dominicano, Suministro de Materiales y Equipos”, conjuntamente con diecinueve (19) pagarés, cada uno por la suma de US$6,842105.00. En estos pagarés aparece como deudor el Gobierno de la República Dominicana.

De conformidad con la constitución, este contrato debió ser remitido por el Poder Ejecutivo al Congreso Nacional para su aprobación o desaprobación, al tenor de lo dispuesto en los numerales 13 y 19 del artículo 37, así como en el numeral 10 del artículo 55. El artículo 37 de la constitución dominicana, que define las atribuciones del Congreso Nacional, dispone en su numeral 13, como una de ellas, la siguiente: “Autorizar o no empréstitos sobre el crédito de la República Dominicana, por medio del Poder Ejecutivo.”

Por su parte, el numeral 19 del mismo artículo 37 dispone que corresponde al Congreso Nacional “aprobar o no los contratos que le someta el Presidente de la República, de conformidad con el inciso 10 del artículo 55 y con el artículo 110.” Este artículo 55, en su numeral 10, faculta al Ejecutivo a celebrar contratos, los cuales deberá someter “a la aprobación del Congreso Nacional cuando contengan disposiciones relativas a la afectación de las rentas nacionales…”

La remisión del mencionado contrato por parte del Ejecutivo al Congreso nacional no es una decisión facultativa, sino que está establecida con carácter obligatorio y a pena de nulidad por la propia constitución. La inobservancia, por parte del Ejecutivo, del procedimiento constitucionalmente previsto, constituye una transgresión a los artículos 37 (en las partes citadas), 46 y 55 de la constitución.

Como se ha dicho anteriormente, la materialización de una norma o de un acto contrarios a la constitución convierten en nulo de pleno derecho la norma o acto de que se trate. La controversia jurídica que se suscita en ocasión de la emisión de una norma tal, es de naturaleza estrictamente constitucional, siendo por tanto la Corte Suprema de Justicia la única entidad con capacidad para declarar la nulidad en cuestión, no el Tribunal Contencioso como erróneamente pretende el Dr. Leonel Fernández.

¿Puede la Corte Suprema conocer de la inconstitucionalidad de un contrato?

El segundo argumento del Señor Presidente de la República plantea que la Corte Suprema de Justicia no puede conocer de la inconstitucionalidad de los contratos, sino únicamente de las leyes. Esta conclusión se basa en un ejercicio de interpretación literal del numeral 1 del artículo 67 de la constitución que, efectivamente, sólo menciona las leyes como normas objeto de control de constitucionalidad por parte de nuestro máximo tribunal de justicia.Lo primero que hay que señalar es que el artículo 67 de la constitución no puede interpretarse al margen de lo dispuesto por el artículo 46 antes citado. Ambos textos son el anverso y el reverso de la misma moneda.

Ambos expresan hasta sus últimas consecuencias, la garantía del carácter supremo de las normas constitucionales, la nulidad que, en consecuencia, afecta a todas las normas inferiores que les sean contrarias y el ámbito jurisdiccional de competencia para declarar esa nulidad.

El principio general de supremacía de la constitución que establece el artículo 46, según el cual son nulos de pleno derecho las leyes, decretos, resoluciones, reglamentos o actos contrarios a la Ley Fundamental, cobra su pleno sentido práctico cuando el legislador constituyente define el mecanismo de garantía para hacer efectiva esa supremacía, el cual radica en la asignación de competencia exclusiva a la Corte Suprema de Justicia para declarar la nulidad postulada por el artículo 46.

En este terreno, poco o nada importa que el artículo 67 sólo se refiera literalmente a la Ley. Lo auténticamente relevante, la interpretación que resulta cónsona con el sistema de blindaje que la constitución se construye, es que no puede haber ningún acto de poder exento de control, que ninguna norma jurídica puede quedar sustraída del escrutinio jurisdiccional garante de su conformidad con la constitución.

La cuestión es simple: la supremacía de la constitución opera frente a todas las normas y actos emanados del poder. Por tanto, el mecanismo de garantía de ese principio, que es el sistema de control de constitucionalidad residenciado en la Corte Suprema, ha de operar como ente de control de todas y cada una de las instancias de poder con facultad de emitir actos normativos.

Pero además, el Dr. Fernández olvida que ya la propia Corte Suprema de Justicia decidió, el 6 de agosto de 1998, el alcance que debe darse a la noción de ley cuando se trata de controversias de carácter constitucional. En esa temprana decisión juzgó nuestro máximo tribunal que la definición de ley no debe ser entendida en sentido estricto, como referida sólo a las disposiciones de carácter general y abstracto aprobadas por el Congreso Nacional y promulgadas por el Poder Ejecutivo. Dejemos hablar a los magistrados supremos:

“…Si bien es cierto que el artículo 67, numeral 1 de la Constitución de la República menciona sólo a las leyes, como el objeto de la acción en inconstitucionalidad por vía directa ante la Suprema Corte de Justicia, lo que ha servido de base para la posición hasta ahora mantenida, restringida a los actos propiamente legislativos del Congreso Nacional, no es menos valedero que cuando el artículo 46 de la misma Constitución proclama que son nulos de pleno derecho toda ley, decreto, resolución o acto contrario a la Constitución, está dando apertura indudable al sistema de control difuso de la constitucionalidad en el curso de una controversia judicial, o sea, el que opera mediante la excepción de inconstitucionalidad en el curso de una controversia judicial entre partes, como medio de defensa; que al consagrar la Asamblea Revisora de la Carta Magna en 1994 el sistema del control concentrado de la constitucionalidad, al abrir la posibilidad de que el Poder Ejecutivo, los Presidentes de las Cámaras del Congreso Nacional o una parte interesada, pudieran apoderar directamente a la Suprema Corte de Justicia, para conocer de la constitucionalidad de las leyes, es evidente que no está aludiendo a la ley en sentido estricto, esto es, a las disposiciones de carácter general y abstracto aprobados por el Congreso Nacional y promulgadas por el Poder Ejecutivo, sino a la norma social obligatoria que emane de cualquier órgano de poder reconocido por la Constitución y las leyes, pues, aparte de que el artículo 46 de la Constitución no hace excepción ni distinción al citar los actos de los poderes públicos que pueden ser objeto de una acción en nulidad o inconstitucionalidad, la Suprema Corte de Justicia, como guardiana de la Constitución de la República y del respeto a los derechos individuales y sociales consagrados en ella, está en el deber de garantizar, a toda persona, a través de la acción directa, su derecho a erigirse en centinela de la conformidad de las leyes, decretos, resoluciones y actos en virtud del principio de la supremacía de la constitución…” (SCSJ No. 1, 6 de agosto de 1998. Boletín Judicial No. 1053, vol. I, pp. 5 y 6).

Si se considera que, tal como sucede en el constitucionalismo comparado y ha reconocido nuestra Corte Suprema, la jurisprudencia constitucional es una fuente directa de derecho, en nuestro caso, con rango constitucional, resulta difícil entender el razonamiento del Señor Presidente en el sentido de que los contratos de la administración no son impugnables en sede constitucional.

Finalmente en relación con este aspecto, hay que recordar que el texto del artículo 46 arriba citado, habla en su parte final de la nulidad de los “actos” contrarios a la constitución. Cabe preguntarse pues: ¿reúne el contrato suscrito entre el Gobierno Dominicano y la Sunland Corporation R.D., S.A. los requisitos típicos del “acto administrativo” pasible de ser objeto de control de constitucionalidad al tenor de lo dispuesto por el artículo 46 de la constitución?

En el ámbito del administrativismo contemporáneo existe una rica producción doctrinal relativa a la teoría del acto administrativo que lo clasifica en unilateral y contractual. Sobre esta clasificación ha dicho el maestro Agustín Gordillo: “Al caracterizar el acto administrativo como unilateral y al contrato administrativo como bi o plurilateral, se hace necesario considerar el alcance de la uni o la bilateralidad. En este sentido puede distinguirse la uni o la bilateralidad tanto en la forma del acto (si concurre a él la voluntad de un sólo sujeto de derecho, o la voluntad de más de un sujeto de derecho) como en sus efectos (si el acto crea derechos y deberes para un solo sujeto o más de uno). El contrato administrativo sería la expresión típica del acto bilateral tanto en su formación como en sus efectos…” (Agustín Gordillo. Tratado de Derecho Administrativo. Tomo III. Editorial Macchi. Buenos Aires, p. 24. Subrayados crg).

En otras palabras, el contrato objeto de impugnación por inconstitucional, es un acto generador de derechos y obligaciones jurídicas que, al encajar en la categoría de actos previstos en la parte final del artículo 46 de la constitución, podrá ser siempre cuestionado en su constitucionalidad ante la Corte Suprema.

b) Sobre la alegada falta de interés para actuar para el PRD y el Foro Social Alternativo

El tercer argumento esgrimido por el Primer Mandatario en su intervención se refiere a que ni el Partido Revolucionario Dominicano ni el Foro Social Alternativo tienen calidad para actuar, en tanto que no pueden demostrar que poseen un interés personal, legítimo y jurídicamente protegido.

Efectivamente, los actores legitimados para demandar la inconstitucionalidad de las leyes son el Presidente de la República, los presidentes de las Cámaras del Congreso Nacional, o parte interesada (artículo 67.1 constitucional). Es cierto que la tradición procesal en la que se ha inscrito la práctica del derecho en nuestro país elevó a la categoría de axioma la expresión “el interés es la medida de la acción” y, por tanto, sin interés, no hay acción en justicia que valga.

Sin embargo, tenemos que recordar nuevamente que el intérprete supremo del significado y alcance de la constitución en nuestro país es la Corte Suprema, cuando actúa como Tribunal Constitucional. En el ejercicio de esa potestad, nuestro más alto tribunal ha dicho, a propósito de la noción de parte interesada lo siguiente: “debe entenderse por parte interesada aquella que figure como tal en una instancia, contestación o controversia de carácter administrativo o judicial, o contra la cual se realice un acto por uno de los poderes públicos, basado en una disposición legal, pretendidamente inconstitucional, o que justifique un interés legítimo, directo y actual, jurídicamente protegido, o que actúe como denunciante de la inconstitucionalidad de la ley, decreto, resolución o acto, para lo cual se requerirá que la denuncia sea grave y seria.” (SCSJ No. 1, 6 de agosto de 1998. Boletín Judicial No. 1053, vol. I, p. 6 subrayado crg).

En otras palabras, nuestra Corte Suprema ha juzgado que, en materia de control de constitucionalidad por vía de acción directa, la noción de parte interesada se extiende a cualquier persona con facultad para producir la denuncia, no importa que sus derechos subjetivos y personales se encuentren afectados.

Exige como condición única que la denuncia sea grave y seria. Basta que cualesquiera de los poderes públicos adopte una norma o decisión contraria a la constitución para convertir a toda la sociedad en parte interesada. ¿Interesada en qué? En el objetivo de retrotraer las actuaciones del poder a los límites que la constitución dispone. La ciudadanía, como parte de esa “comunidad abierta de intérpretes de la constitución” de que nos habla Haberle, es la primera interesada en la sumisión del poder a los cánones constitucionalmente establecidos, cuya efectividad y garantía se hace operativa a través del ejercicio de la acción en inconstitucionalidad.

Pero además, la clásica idea de que el interés para actuar en justicia, deber ser personal del demandante, ha sido considerablemente relativizada, tanto en la teoría general del derecho como en la teoría procesal, a partir del creciente empuje que en los modernos sistemas jurídicos han venido teniendo las nociones de intereses difusos y colectivos.

El nuevo paradigma del Estado social y democrático de derecho, que constituye el punto de partida de los intereses difusos y colectivos, está a la base de un poderoso y decisivo replanteamiento de las clásicas concepciones en el ámbito del derecho procesal. Puesto que los derechos ya no son sólo asunto del individuo aislado, no se puede exigir como condición para la validez del interés de actuar en justicia el involucramiento o afectación directa y personal del demandante: el interés puede ser, en lo adelante, tanto personal, como colectivo.

Son estas ideas las que sin duda subyacen al replanteamiento de la noción de interés operada por la Corte Suprema de Justicia en materia de control de constitucionalidad de la ley.

En resumen, no sólo el Partido Revolucionario Dominicano y el Foro Social Alternativo tienen legitimación procesal para demandar la nulidad del contrato suscrito entre el Estado Dominicano y The Sunland Corporation, sino que cualquier ciudadano, en virtud de la acción popular perfilada por la Corte Suprema en su decisión, puede hacerlo. Y es que como la constitución nos tiene a todos como destinatarios, todos somos parte interesada en garantizar su valor normativo y su carácter de norma suprema.

[1] Abogado, especialista en derecho constitucional y profesor universitario.

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Si Alguien Quiere Saber Cuál es mi Patria

Abril 20, 2008 at 2:53 am (Poesía, República Dominicana) ()

I

Si alguien quiere saber cuál es mi patria
no la busque,
no pregunte por ella.

Siga el rastro goteante por el mapa
y su efigie de patas imperfectas.
No pregunte si viene del rocío
o si tiene espirales en las piedras
o si tiene sabor ultramarino
o si el clima le huele en primavera.
No la busque ni alargue las pupilas.
No pregunte por ella.

(¡Tanto arrojo en la lucha irremediable
y aún no hay quien lo sepa!
¡Tanto acero y fulgor de resistir
y aún no hay quien lo vea!)

No, no la busque.
Si alguien quiere saber cuál es mi patria,
no pregunte por ella.
No quiera saber si hay bosques, trinos,
penínsulas muchísimas y ajenas,
o si hay cuatro cadenas de montañas,
todas derechas,
o si hay varios destinos de bahías
y todas extranjeras.

Siga el rastro goteando por la brisa
y allí donde la sombra se presenta,
donde el tiempo castiga y desmorona,
ya no la busque, no pregunte por ella.
Su propia sangre, su órbita querida,
su instantáneo chispazo de presencia,
su funeral de risa y de sonrisa,
su potrero de espaldas indirectas,
su puño de silencio en cada boca,
su borbotón de ira en cada mueca,
sus manos enguantadas en la fábrica y
sus pies descalzos en la carretera,
las largas cicatrices que le bajan
como antiguos riachuelos,
su siniestra figura de mujer
obligada a parir
con cada coz que busca su cadera
para echar una fila de habitantes
listos para la rueda,
todo dirá de pronto dónde existe
una patria moderna.
Dónde habrá que buscar y qué pregunta
se solicita. Porque apenas
surge la realidad y se apresura
una pregunta, ya está la respuesta.

No, no la busque.
Tendría que pelear por ella…


II


Así vamos los pueblos de la América
en mangas de camisa. No pregunte
nadie por la patria de nadie.
No pregunte
si el plomo está prohibido,
si la sangre está prohibida,
si en las leyes está prohibida el hambre.
Si resulta la noche
y firmemente los labriegos saben }
el rumbo de la aurora,
el curso de la siembra. Si los sables
duermen por largo tiempo,
si están prohibidas las cárceles…
Porque apenas un crudo mozalbete desgranado
enarbola la paz como un fragante
pabellón infinito, en nombre del amor
o de la juventud en medio de las calles,
el litigo produce su rúbrica instantánea,
su bronco privilegio. Porque apenas
un escritor coloca sus telares
en la página blanca y teje un grito
y pide paz y pide voz o pide pan y luz
para las sombras populares,
para los barrios, para las niñas,
para las fábricas, para los matorrales,
cuando no es el ostracismo es el silencio,
cuando no es el olvido es el gendarme…

Y así vamos los pueblos de la América
tan numerosos y unos. No pregunte
nadie
por la patria de nadie.
Ni en los países del mar o los océanos
todos con sus hermosas capitales,
ni en las islas o los cayos
matinales.

No pregunte si hay minas infinitas,
todas inagotables,
y luchas por salvarlas del saqueo,
todas con cadáveres…

Un aroma común, un aire justo
de familia recorre nuestros ángeles,
nuestros fusiles, nuestras metonimias…
Un rostro amargo y una misma mano
y unas tardes melancólicas de nuestras tierras
crían los mismos sudores, los mismos ademanes
y la misma garra sangrienta y conocida.

Nadie pregunte por la patria de nadie.
Por encima de nuestras cordilleras y las líneas
fronterizas, más rejas y alambradas que carácter,
o diferencia o rumbo del perfil,
el mismo drama grande,
el mismo cerco impuro el ojo vigilante.
Veinte patrias para un solo tormento.
Un solo corazón para veinte fatigas nacionales.
Un mismo amor, un mismo beso para nuestras tierras
y un mismo desgarramiento en nuestra carne.

No, no pregunte
nadie por la patria de nadie.
Tendría que mudar de pensamiento
y llorar solamente por la sangre…


III


Si alguien quiere saber cuál es mi patria
se lo diré algún día.
Cuando hayan florecido los camellos
en medio del desierto. Cuando digan
que las mujeres bajan sus dos manos
de la cabeza y la alzan en la brisa,
cuando los trenes salgan a la calle
el día de la fiesta con sus vías
bajo el brazo y descanse el fogonero.
Cuando la caña se desnude y rían
los machetes en fuga hacia el batey
dejando en paz las manos sorprendidas.
Cuando todo milagro sea posible
y ya no sea milagro el de la vida:

Cuando empiece a bajar esta marca de ignominia
y deje al descubierto hacia la aurora
el fondo firme de los pueblos.
Día justo de enumerar las cordilleras
y decir cuáles son las siete risas
de la nueva semana y cuáles son
los meses que contienen alegría.

Entonces se sabrá cuál es mi patria
y mucha gente irá con sus camisas
de todos los colores y ciudades.
Llenarán sus costuras con la firma nuestra,
de nuestra libertad y entonces
irán a repartirlas.
La llevarán al viento por los valles
en todas las Antillas.

Dirán que somos libres y golosos,
que gozamos del pan y de la espiga.
Que cada hombre tiene dignidad,
cada mujer sonrisa.
Que tenemos la patria verdadera
y ésta también será la patria mía.
Si alguien quiere saber cuál es mi patria
se lo diré ese día.
Yo lo diré tocando la guitarra
con mi novia bordada en la camisa,
con botones de oro, blancos puños
y una gran amapola sonreída…

Si alguien quiere saber dónde está ella
yo lo diré ese día.
Ahora no la busque.
No pregunte por ella todavía.

Pero el día fragante que lo sepa
procure estar bien cerca y bullicioso,
porque habrá patria grande para entonces
y no habrá ni un silencio de rodillas…


IV


Si alguien quiere saber cuál es mi patria,
lo diré en una tarde americana.
Cuando el mundo se quite la cabeza
y le arranque la espina innominada.
Cuando el hilo de todas las fronteras
teja como una alfombra todas las patrias.
Y una risa inmensa
recorra las montañas
y haga huir como murciélagos despavoridos
a los acorazados con sus arrogancias,
con su larga cadena de oprobio
que une nuestras gargantas
y nos saca en sangre y pulpa
las tierras perfumadas…

Y empiece entonces a inundar las calles
tanta gente escondida dentro de su casaca,
y las imprentas salgan a ver
con el vientre lleno de libros y de portadas
todos nuestros suburbios desde sus páginas
y las madres alcen sus hijos hacia la luz
de la aurora, sin guerra y sin amenazas…

Día justo y solemne de contestar
de cuánto goce se compone una patria.
Cuáles son los veinte ruidos de la nueva batalla.
A quién le corresponde cl apetito,
a quién el gesto copioso y la guirnalda,
qué colorido el del más ancho traje,
qué ritmo el de la más noble carcajada.
Cuáles bueyes y cuáles sementales
en la exposición donde las frutas y las canastas…

Pero ahora
nadie pregunte por la patria de nadie.

Y el día en que estalle
la libertad suprema y soberana,
procure estar bien cerca y bullicioso
porque habrá una gran patria,
una grande, inmensa, inmóvil patria para todos
y no habrá ni un país para estas lágrimas…

*

Pedro Mir

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En el Día del 164 aniversario de la Independencia Nacional

Febrero 27, 2008 at 10:26 pm (Personal, Poesía, Política, República Dominicana) ()

Un día como hoy evoco el ideario de Duarte, cuando se refiere al Sentimiento Nacional.

En “una reunión de varios dominicanos en la casa de D. Manuel Joaquín Almonte, con objeto de aunar voluntades, Duarte manifestó que todo pensamiento de mejora en que el sentimiento nacional se postergara a la conveniencia de partidos, debía siempre reprobarse, porque puesto en ejecución constituía delito de lesa patria”. (Serra: Apuntes, pág. 19)

Así mismo, recuerdo este poema:

A DUARTE

Cada día es más grande tu estatura

mientras todo en tu patria se envilece.

Tu gloria como un astro resplandece

y gana con el tiempo más altura.

La atmósfera en tu patria es más oscura

y mientras todo en ella palidece

en cambio en todos la conciencia crece

que es más grande el creadorque la criatura.

Sólo nos queda tú

con tu alto ejemplo;

tú que en el sacrificio eres un templo.

Tú que en el patriotismo

eres monstruoso.

Aunque en tu pueblo tu clarín no vibre

y no puedas volver a hacerlo libre

hazlo digno de tí, padre grandioso.

Autor:  Joaquín Balaguer

Finalmente, ya invadido por una leve nostalgia, observo las portadas de los príncipales periódicos de circulación nacional, observo las autómatas formalidades, las promesas oficialistas despampanantes, las bien fundadas críticas de la oposición política, la inauguración de la “obra mimada” del gobierno (que “resolverá” los fundamentales problemas de educación y salud, perdon, “transporte”, mas esta sí se puede VER). Paso las páginas y observo la publicidad de los vicios, que cada día ayudan al dominicano a olvidar. Entonces, entiendo el escepticismo y el desinterés de los jóvenes en la política, la impotencia del ciudadano común, el que no está “pegado con el gobierno” y no tiene razones por las que defender la mediocridad de nuestros gobernantes…

No obstante, prefiera yo vivir en base a principios y que mi desenvolver contribuya siendo ejemplo, y en lo que pueda formando parte del cambio, antes que sucumbir en la impotencia y ser más de lo mismo, lo mismo que hoy observo con ganas de cambiar de canal.

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Unete a la lucha contra la CORRUPCION!

Agosto 30, 2007 at 11:11 pm (Política, República Dominicana)


“Si no peleas para acabar con la corrupción y la podredumbre, acabarás formando parte de ella.”
Joan Baez

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El honorable Secretario de Estado de Turismo…trabajando para el progreso!

Agosto 9, 2007 at 4:49 pm (Personal, Política, República Dominicana)

Puede que de hecho y derecho sea Secretario de Estado de nuestro gobierno, y que devengue un salario envidiable… pero de honorable no tiene NADA. ¿Cómo es posible que los funcionarios del gobierno abusen de su posicion y burlen la ley, de la manera TAN irónica en que lo hacen en nuestro país? ¿Cómo es posible que otras entidades gubernamentales se expresen en defensa de acciones, que a todas luces destacan huellas de corrupción e ilegítimidad? ¿Cómo es posible que dichos funcionarios no reciban castigos ni reproches de sus superiores (Señor Presidente), y se mantengan en sus cargos?

El gobierno es del partido… el pueblo es simplemente una variable importante, pero no fundamental, como ha de ser… Estoy harto de ver como se repiten las malas mañas, las noticias, los gobiernos. Estoy harto de lo mismo. Hace un tiempo, era de la opinión de que el gobierno del PRD era el más reprochable de todos, y que lo ocurrido en dicho cuatrenio anterior era detestable. Mi opinión en cuanto al PRD no ha cambiado, claro está, tampoco ha cambiado el PRD…


Pero sí admito que me equivoque al pensar que este gobierno trabajaría más para el pueblo y que lo haría de una forma más transparente para lograr una reelección relativamente facil… Gran error. He visto como se han mudado, ido de viaje, multiplicado sus vehículos, en fin, ENRIQUECIDO, los dirigentes peledeístas… y conozco pocos casos! Es el colmo. Pero ver que se lleve a cabo un negocio corrupto que perjudique DIRECTAMENTE a un grupo de campesinos miserables del Sur de nuestro país, en favor de un extranjero, sin concurso público, sin dar participación a la opinión pública, un arrendamiento por 99 años!

Hago este comentario, en razón del artículo de Adriano Miguel Tejada en Diario Libre:

A.M. – ¿Buen negocio?

El Gobierno se ha tomado a mal las críticas al negocio hecho por el secretario de Turismo con cerca de un millón y medio de metros cuadrados de terrenos ubicados en Barahona, para destinarlos a un proyecto turístico.

Pienso que deberían estar incómodos con ellos mismos, pues parece ser una mala costumbre comprometer bienes en nuestro país sin concurso.

¡Ustedes saben lo que es entregarle una concesión por 99 años sin concurso, a un señor que podrá ser muy conocido fuera, pero que aquí no, al precio vil de menos de un millón de dólares, es decir, a menos de un dólar el metro, sin garantía de ningún tipo!

¡Ustedes saben lo que es autorizar una marina (que figura dentro de los planes de los arrendatarios), sin explicar cómo encaja ese proyecto dentro del gran plan de desarrollo de toda la zona sur del país en materia turística!

¡Ustedes saben lo que es que el Instituto Agrario Dominicano admita que los agricultores fueron instalados como parceleros de la reforma agraria en tierras de escasa vocación agrícola y que por eso es preferible que reciban una migaja por su derecho a operar unas tierras que de seguro triplicarán su valor, para que sea otro el que se lo gane. O sea, engañados dos veces!

¡Ustedes saben lo que es que Bienes Nacionales diga que todo se hizo por la regla, cuando esas tierras son de los campesinos que tienen 30 años ocupándolas, y Bienes Nacionales ha autorizado su disposición!

¡Ustedes saben la injusticia que es que de un acuerdo de US$850,000 dólares, a los campesinos, que son los que serán desalojados, les toque menos de la mitad del dinero!

Por menos que eso ha habido revoluciones en el mundo.

atejada@diariolibre.com

 

 

http://www.diariolibre.com/app/article.aspx?id=115936&commentMode=true#comments

Hay varios comentarios en la página, leánlos, favorezco principalmente el de “Adrix, New York-RD”, tal vez un asesinato selectivo de funcionarios corruptos cree conciencia y resultados…

 

 

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Reflexión: Rescatemos nuestros valores patrios

Febrero 27, 2007 at 7:48 pm (General, Personal, Política, República Dominicana) ()

Nuestro himno, nuestra bandera, nuestro escudo, son símbolos representativos de la identidad de nosotros, los dominicanos. Esos emblemas patrios han sido impregnados por la evolución histórica de cómo llegamos a convertirnos de un pueblo sometido, a un pueblo constituido legalmente en nación, la República Dominicana. Pensemos en el ejemplo y sacrificio de nuestros próceres, sus ideales altos y nobles, saturados de lealtad a la tierra que los vio nacer.

En la medida en que la soberanía como concepto y realidad, se nos va haciendo borrosa hasta diluirse entre nosotros, el cariño hacia la Patria y a todos sus símbolos entra en decadencia. Pero todavía hay amor y fe en muchos, para suerte del país. Aquellos que no se han dejado invadir por el pesimismo, y confían en los jóvenes de hoy, para el cambio que tanto necesita nuestra sociedad.

Conscientes de que se lo debemos al patricio Duarte, conscientes de que se lo debemos a todos aquellos hombres y mujeres que dieron su vida por la Patria, por nuestra identidad, debemos luchar por rescatar esta sociedad del abismo en que se encuentra. Es a nosotros los jóvenes a quienes corresponde, somos los que dirigiremos en el mañana el futuro de este país, y todos sabemos que esto no puede continuar de este modo.

Pero nuestro deber no es quejarnos y criticar a las figuras públicas por sus malos actos. Se trata de un cambio más personal, se trata de no admirar a aquel que es más “tíguere” o más astuto por sus hazañas, de no apoyar a aquel que engaña, sino más bien, de no sentir temor ni vergüenza de hacer valer nuestra dignidad para ser mejores seres humanos, cultivar la verdad, la generosidad, el respeto y el trabajo. Sobre todo nosotros, los jóvenes de hoy, puesto que de nuestra juventud fluirán los lideres del mañana, tenemos el compromiso de reconocer que en realidad existe un deterioro de los valores morales, cívicos y humanos en general, que nos impide ser mejores personas, mejores ciudadanos.

Recordemos la frase de Benito Juárez que dice: “El respeto al derecho ajeno es la paz”. Debemos tratar siempre de no perjudicar a nuestro prójimo en nuestro diario proceder. De esta manera estaremos aportando, todos, nuestro granito de arena al proceso de reconstrucción de los verdaderos valores para una mejor sociedad dominicana. Una sociedad amparada por las buenas virtudes y costumbres de su gente, que haga valer el esfuerzo de sus fundadores a través de la historia y que se presente al mundo como una nación de gente cálida y orgullosa de sus raíces.

Esforcémonos por pensar, decir y actuar como modelos de dominicanidad.

*
- Boris De León

 

Escrito para Acto de Independecia del Apostolado en febrero 2005.

Publicado el 6 de mayo del 2006 en el Nuevo Diario.

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