VIH: silente, temible, incurable (1983-¿?)

Mayo 30, 2008 at 3:29 pm (Ensayos, General, República Dominicana) ()

Boris De León Reyes

02-29-08

Como cuenta Tolstoi, “Iván Ilich sentía que se moría y se preocupaba mucho. En lo más recóndito de su alma sabía que estaba sucumbiendo, sin embargo no sólo no lo aceptaba, sino que no lo comprendía (…) yo, Iván Ilich, con todos mis sentimientos y pensamientos, yo… ¡No es posible que yo deba morir! Esto sería exageradamente atroz” (2005, 50). El silogismo: soy un hombre, los hombres son mortales por lo tanto soy mortal, bien parece lógico, no tanto al referirse a uno mismo empero.

No obstante, Iván Ilich no moría por una enfermedad conocida, contagiosa, incurable, y que ha producido alrededor de 30 millones de muertes desde que fue descubierta. Él no tuvo la oportunidad de conocer las causas y consecuencias de su enfermedad, no pudo saber cómo protegerse de la misma, fue víctima inocente del destino.

Hoy, hablar de VIH y SIDA deja un mal sabor en los círculos sociales de amistades, no es de buen gusto, más fácil se teoriza sobre religión y política, antes que mencionar aquel virus del que tantas estadísticas hablan, ese que denuncia un sinnúmero de anuncios publicitarios, el mismo que aún no tiene cura, el que se transmite a través de relaciones sexuales, el que se transmite por vía sanguínea, el que amerita célebres actividades de beneficencia para suplir medicamentos a los más pobres afectados, el que resulta como tema necesario en la agenda del G8, el que “remotamente” puede afectarnos, a nosotros y a nuestras familias.

Vale saber que la infección humana por el virus VIH produce una compleja enfermedad con un amplio espectro de manifestaciones clínicas denominada síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), que puede tardar en desarrollarse más de diez años. Lo que implica que si una persona contrae el VIH, podría vivir normalmente durante casi una década, hecho que posibilita aún más que el virus continúe propagándose.

Por consiguiente, debemos tener en cuenta que el VIH es un agente que silenciosamente puede afectarnos e iniciar el proceso de mutación del SIDA, sin permitir la menor sospecha por parte del infectado, quién permanecería en la ignorancia hasta la aparición de los síntomas o la realización de un análisis.

No obstante, la labor de informar y educar llevada a cabo por la comunidad internacional desde finales de la década de los ochenta, el tema del VIH/SIDA sigue siendo un tema tabú en amplios sectores de la sociedad. Esto, acompañado del aumento sustancial de la desinhibición sexual, especialmente entre adolescentes, constituye un grave problema, dado el hecho de que el sexo y el VIH bailan juntos un vals.

Figura 1 Primera escena de Kids

La incidencia del VIH en la etapa del Carpe diem quam minimum credula postero (vive el momento sin pensar en el mañana), me parece brillantemente ilustrada por Larry Clark en su película Kids (ver Figura 1).

Telly: When you’re young, not much matters. When you find something that you care about, then that’s all you got. When you go to sleep at night you dream of pussy. When you wake up it’s the same thing. It’s there in your face. You can’t escape it. Sometimes when you’re young the only place to go is inside. That’s just it – fucking is what I love. Take that away from me and I really got nothing.

Telly: Condoms don’t work. They either break, or they slip off, or they make your dick shrink. Nah, but you still gotta use em, yo. At least I did once”. (IMDB)

Francamente, Clark presenta un escenario sin reglas, sin límites, más que las propias limitaciones del cuerpo ante los excesos de la búsqueda de “placer”. Sin embargo, Kids nos muestra también las consecuencias, la cruda realidad.

Jennie’s Nurse: Jennie, you’ve tested positive for the HIV virus.
Jennie: What?
Jennie’s Nurse: The test isn’t one hundred percent accurate. You should…
Jennie: I tested positive?
Jennie’s Nurse: I’m sorry.
Jennie: But I only had sex with Telly.
[the nurse is silent]
Jennie: I just got tested to keep Ruby company”.
(IMDB)

En este caso, una adolescente (Jennie) por pura casualidad se hizo la prueba, y resultó infectada con VIH aunque sólo había tenido coito una vez. Así mismo prosigue la ironía, puesto que el joven (Telly) que la infectó continúa teniendo sexo con otras jovencitas durante el filme, ¿durante la vida? Sí, por esto es imprescindible la precaución. Una persona con VIH no desprende ningún carácter que permita pensar que “algo” anda mal.

Ya observando la realidad más cercana, la dominicana, es importante resaltar un aspecto legal que concierne a la prueba del VIH. El legislador dominicano ha pensado en la vergüenza, miedo o molestia que puede causar a una persona, el acudir a un laboratorio a realizarse un examen para el diagnóstico del VIH, puesto que ha dispuesto una serie de requisitos para la realización de la misma.

Queda prohibida la realización de pruebas para el diagnóstico de infección por el VIH, salvo en los siguientes casos:

a) Cuando exista de parte del médico sospecha clínica y/o epidemiológica de infección de VIH, previa autorización del paciente.

b) A solicitud del interesado con prescripción médica.

c) Cuando una persona fuera a donar sangre u órganos humanos.

d) Estudios de investigación epidemiológica voluntarios (previa autorización del paciente) o anónimos no ligados a datos de identificación personal. (Artículo 2 de la Ley 55-93 sobre el SIDA)

Considero que, mejor que prohibir la realización de la prueba bajo cualquier concepto, resulta más provechoso la imposición obligatoria del análisis. Quizás el ser humano prefiere que se le obligue a realizarse un examen con miras a saber si está infectado de un virus que deviene en una enfermedad mortal, a que se le proteja su derecho a la privacidad, y sólo con la prestación explícita de su voluntad, dicha prueba pueda ser realizada. ¿Cuál de estas dos opciones favorece más a la salud del paciente? ¿El saber y estar seguro, o el no saber y enterarse cuando ya es demasiado tarde?

En otra vertiente, es cierto que abundan las estadísticas sobre el número de infectados, la cantidad de muertos, los países más afectados, etc. No obstante, prefiero no referirme a dichos datos, pues como dijo Johanna McGeary en su artículo “Death stalks a continent” para la revista Time, “las estadísticas, por malas que parezcan, pueden ser todavía peores” (2001, 2).

Figura 2 El VIH se duplica entre las células

Desde el inicio de la epidemia del VIH (ver Figura 2), se han desarrollado una serie de medicamentos que prolongan significativamente las vidas de las personas seropositivas al bloquear la capacidad del virus de replicarse. Estas drogas pueden demorar la arremetida del SIDA desacelerando la pérdida de células CD4+. Sin embargo, no son una cura definitiva.

Ahora bien, es menester subrayar los esfuerzos en busca de la vacuna que “acabaría” con la pandemia, que hoy afecta a más de 40 millones de personas. Como dice, Maria Elena Navas de la BBC, “hace 25 años fue aislado por primera vez el VIH y desde entonces la búsqueda de una inmunización efectiva se ha convertido en el “santo grial” de la medicina” (2007).

De acuerdo con un artículo publicado por el Servicio Mundial de la BBC, el 8 de febrero del 2007, la compañía farmacéutica Merck (ver Figura 3) anunciaba la primera prueba a gran escala de una vacuna contra el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), a realizarse en Sudáfrica. Un equipo internacional de investigadores, encabezado por expertos de Estados Unidos, supervisaría el ensayo clínico que permitiría determinar la eficacia de la vacuna. Un total de 3.000 hombres y mujeres sexualmente activos y portadores del VIH serían inmunizados como parte del estudio, que duraría cuatro años.

Figura 3

No obstante, el 24 de septiembre del mismo año, Maria Elena Navas publica que Merck decidió suspender las pruebas clínicas de dicha vacuna, considerada como una de las más prometedoras en la lucha contra el SIDA. “Ciertamente, los medicamentos antirretrovirales que existen hoy en día han logrado contener de alguna forma la epidemia. Sin embargo, los expertos consideran que la única manera de revertir la pandemia es evitar la propagación de la enfermedad con una vacuna” (Navas 2007).

Navas detalla que luego de trabajar diez años en su desarrollo, Merck decidió suspender las pruebas porque según la compañía la vacuna era “ineficaz”. En los ensayos clínicos, la vacuna no logró evitar la infección del VIH entre voluntarios en riesgo de contraerlo, incluidos homosexuales y trabajadoras sexuales.

En el mismo orden, la BBC publica el 15 de febrero del 2008 el artículo, “¿Imposible hallar una vacuna contra el VIH?”, en el cual, el Premio Nobel de Medicina, David Baltimore afirma que, “hemos trabajado para encontrar una vacuna contra el VIH desde que el virus se descubrió (…) Y ahora no estamos más cerca de encontrar una vacuna de lo que lo estábamos entonces”.

Según Baltimore, los intentos de controlar el virus causante del SIDA mediante anticuerpos o estimulando el sistema inmune del organismo han fracasado. Es por eso que, como señaló el Premio Nobel de Medicina, los científicos ahora están decantándose por nuevas técnicas, como la terapia genética (ver Figura 4) o con células madre, aunque éstas se encuentran en una fase inicial.

Por lo visto, debemos comprender, como afirma el doctor H. Markel (profesor de historia de la medicina en la Universidad de Michigan), que “el optimismo inicial, una vez identificado el virus, sobre la posibilidad de conseguir fácilmente una vacuna, estaba poco justificado: al fin y al cabo costó 105 años desarrollar la vacuna contra la fiebre tifoidea, 89 años la de la difteria, 47 la de la polio y 16 la de la hepatitis B” (Marco 2005).

En fin, cada día vemos una nueva noticia: “la circuncisión masculina puede reducir en un 60% el riesgo de contraer el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) en hombres jóvenes, sugiere un nuevo estudio” (BBC 2007), mas ningún resultado concretamente satisfactorio en cuanto a la ansiada vacuna. Aún la comunidad científica se encuentra en la rigurosa etapa de investigación y comprobación de hipótesis.

Aunque sea cierto que, como dijo Benjamín Franklin, “el cielo cura y el médico cobra la minuta”, mientras tanto, David Baltimore dirige el laboratorio Baltimore en el Instituto Tecnológico de California, que cuenta con el apoyo de la Fundación Gates, y que está trabajando para encontrar la manera de potenciar genéticamente el sistema inmunológico contra agentes infecciosos, particularmente contra el VIH. Y como él, la humanidad no se da por vencida y continúa en la búsqueda.

Figura 4 Nuevas esperanzas en la Terapia Génica

Bien lo dijo Khalil Gibran, “por más larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes”, mejor lo dijo Antonio Machado: “sin el tiempo, esa invención de Satanás, el mundo perdería la angustia de la espera y el consuelo de la esperanza”.

Bibliografía

  • Tolstoi, León. 2005. La muerte de Iván Ilich. México, D.F.. Ediciones Leyenda.
  • Marco, Javier. 2005. La vacuna contra el sida: una historia interminable. El Mundo. 25 de agosto.

http://www.elmundo.es/elmundosalud/2005/08/26/hepatitissida/1125076984.html (última visita 26 de febrero de 2008).

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Diferencias entre cuento y novela

Mayo 14, 2008 at 12:49 am (Ensayos) ()


Para Cortázar, el cuento se relaciona con la fotografía y la novela con el film. En este sentido, la idea de cuento implica una sola secuencia; la del film, una sucesión.

Sin embargo, para algunos el cuento es únicamente una cuestión de extensión. El cuento es una forma corta que va de 100 a 2.000 palabras (en su forma breve) y de 2.000 a 30.000 (en su extensión media). E. A. Poe decía que el cuento es una lectura que necesita de media hora a dos horas. Así, la novela tiene un mínimo de 100 páginas. Para otros, el cuento es la crisis de un asunto y la novela es el desarrollo de una psicología. Para escribir no hay recetas. Por lo tanto, ambas cosas son relativas, pero a veces resultan cómodas. No olvidar que los géneros se pueden transgredir.

Si bien la novela se estructura también como el cuento en exposición, nudo y desenlace, estas tres partes suelen tener una extensión aproximadamente igual, mientras que en el cuento existe una preponderancia de un solo nudo o núcleo alrededor del cual gira la historia.

En cuanto a las técnicas narrativas, se pueden aplicar las mismas en ambos casos, pero dosificadas de distinta manera. Veámoslo:

1) Las descripciones en una novela pueden ocupar muchas páginas. En un cuento son parte del argumento y ocupan la extensión mínima imprescindible.

2) El diálogo en la novela nos da a conocer los personajes, a veces totalmente. En el cuento, está subordinado a la trama del acontecimiento principal y no es un mecanismo independiente.

3) El tratamiento del tiempo en la novela puede ser extenso. En el cuento, está determinado por su reducida extensión. Precisamente en dichos límites está la fuerza del buen cuento.

4) El personaje en la novela puede ser el elemento fundamental, y su presentación ser tan o más importante que la acción, según de qué novela se trate. El personaje en el cuento está supeditado, al igual que todos los aspectos más arriba enunciados, a la trama y al acontecer.

La trama es imprescindible

La trama puede ser más o menos simple, más o menos compleja, pero no puede faltar en un cuento. Lo que hace el cuentista es elegir un hecho: un escándalo, una traición, un homicidio, una incongruencia, un idilio, un lapsus, un desvío; y lo organiza en un cuento. Para ello, combina la idea inicial, o punto de partida, con otros incidentes sucedidos o inventados en función de esa trama que, en realidad, es el cuento mismo.

El estilo de un escritor se descubre también por la forma en que trama sus argumentos. En este sentido, “La noche boca arriba”, de J. Cortázar y “El Sur”, de J. L. Borges, podrían ser resumidos igual: como la historia de alguien que sueña a otro y al mismo tiempo no sabe si el otro lo está soñando a él. Muchos más cuentos podrían sintetizarse con estas palabras, incluso aquél cuento chino tan conocido de hace veintitrés siglos:

“Hace muchas noches fui una mariposa que revoloteaba contenta de su suerte. Después me desperté, y era Chuang-Tzu. Pero ¿soy en verdad el filósofo Chuang-Tzu que recuerda haber soñado que fue una mariposa o soy una mariposa que sueña ahora que es el filósofo Chuang-Tzu?”

Por lo tanto, importa más cómo se trame el argumento que el argumento mismo.

Recapitulando:

La “acción” es lo que ocurre en un cuento.

La “trama” es cómo se distribuyen y relacionan dichas acciones.

Esquema de la trama

Tramar es tejer una red. Los hilos de la red son los hechos, lo que sucede en el cuento. Tramar es decidir cómo se organizará dicho tejido para lograr un efecto. Los estudios desarrollados en torno a los cuentos tradicionales han establecido una serie de puntos esenciales de la trama, basados en la estructura de los cuentos de hadas, y que se pueden resumir así:

-El “protagonista”: inicia la acción y es el hilo conductor del juego.

-El “antagonista”: representa el obstáculo necesario para generar el conflicto y llegar al clímax.

-El “objeto”: lo deseado o lo temido.

Lo singular del cuento

El cuento moderno responde a la singularidad. Cada uno de sus aspectos, tanto la anécdota como su tratamiento, es una invención exclusiva de su autor. En este sentido, se puede decir que hay tantos cuentos como autores.

Hasta el Renacimiento, en cambio, la originalidad narrativa radicaba en la novedosa reelaboración de anécdotas tradicionales: se derivaban cuentos de las vertientes folklóricas u orales. La repetición de temas conocidos por el público era uno de los elementos más apreciados en este tipo de narraciones.

El cuento tradicional se organiza principalmente en el plano de la anécdota, como un encadenamiento de acciones. Admite dos variedades:

1) la maravillosa: expone sucesos fabulosos y sobrenaturales; repertorios populares, historias milagrosas, como en “La leyenda áurea”, por ejemplo, o en los cuentos de hadas;

2) la realista: expone sucesos verosímiles y cotidianos, a menudo tratados con comicidad, como en los cuentos de Boccaccio y Chaucer.

El cuento moderno se preocupa más por “cómo se cuenta” que por “qué se cuenta”. Ha disminuido la utilización de anécdotas con principio, medio y final. Ganó terreno lo ambiguo, el fragmento cargado de sentido y la exploración psicológica.

-El cuento ha pasado de valorar lo dicho a valorar lo no dicho.

Personalmente notamos con asombro el rechazo que manifiestan algunas personas acerca de obras que cuentan hechos conocidos. Recuerdo, por ejemplo, a una persona que se negó a ver la película Titanic, porque ya se sabía que, al final, el barco se hundía… Quien haga la experiencia de rever una película o una obra de teatro, o releer una obra, comprenderá, no sólo el placer que ello implica sino cuánto realmente se aprende y se disfruta de todos aquellos detalles que, en un primer acercamiento, se nos pasaron por alto.

Me llama la atención comprobar que, con la música, no suele suceder lo mismo. Se suele escuchar decenas de veces una canción o una obra que ya se conoce, para disfrutar nuevamente del placer que nos produce. En cambio he oído comentarios despreciativos o la negativa a leer un cuento o una novela, “porque ya se sabe en qué va a terminar”…

Lo no dicho

En el cuento contemporáneo lo que en sí mismo resulta intrascendente o mínimo adquirió la fuerza de una revelación: el nudo del cuento. Los detalles que aislados no cuentan, crecen y se imponen al concentrar el drama o la obsesión del protagonista. La situación mínima, corriente y reiterada de cada día adquiere relieve si el contexto es otro.

Buenos ejemplos de esto son:

1) La desaparición de un abrigo perteneciente a un oscuro funcionario de la administración pública, en “El capote”, de Gogol.

2) El alejamiento de un individuo que abandona a su familia para observar qué ocurre en su ausencia, en “Wakefield”, de Hawthorne.

3) Situaciones cómicas minúsculas, con muchos cuentos de Chéjov.

4) El recuerdo ocasional, en “Los muertos”, de Joyce.

5) La obsesiva inercia de un personaje del montón, en “Bartleby, el escribiente”, de Melville.

Hay muchos ejemplos más acerca de cómo, mediante enunciados aparentemente fragmentarios y con historias indirectas, se trata de penetrar en una segunda realidad. Para muchos buenos escritores, escribir cuentos es un modo de hacer aparecer algo que estaba oculto. De ese modo nos hacen ver una verdad que se mantiene oculta hasta el final del cuento y aparece -gracias a la trama- en la forma de revelación. Los cuentos de Kafka, de Borges, de Chéjov, de Hemingway, así lo demuestran.

Cada uno lo consigue a su manera. Veámoslo con un ejemplo: en uno de sus cuadernos de notas, Chéjov registró esta anécdota: “Un hombre, en Montecarlo, va al casino, gana un millón, vuelve a su casa y se suicida”.

¿Cómo lo hubiera narrado Hemingway?

Hubiera narrado con detenimiento el casino, la mesa de juego, los movimientos del jugador, su modo de apostar, lo que hace, lo que bebe, pero no hubiera hablado de su estado anímico, de que ese hombre se va a suicidar.

O sea: cuenta una realidad mientras insinúa otra no dicha, pero tanto o más significativa.

Recomendamos que, en la medida de lo posible, se lean y analicen los cuentos y autores que mencionamos a lo largo de nuestras notas. Un escritor no puede serlo (o será muy mediocre) si no es un buen lector.

FIN


- Carmen Roig

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LA JUVENTUD DOMINICANA: EL OCASO DE LOS VALORES

Abril 30, 2008 at 2:48 am (Ensayos, General, República Dominicana) ()

En la mitología griega leemos que el regreso de Troya fue complicado para Ulises: “Diez años a merced de los dioses y de los mares, y siempre con la muerte en los talones”. Cada vez que su nave llegaba a tierra, una misma inquietud: “¿De qué clase de hombres es la tierra a la que he llegado? ¿Son soberbios, salvajes y carentes de justicia, o amigos de los forasteros y con sentimientos de piedad hacia los dioses?”

Desde los orígenes de la humanidad la conducta humana se enfrenta a la doble posibilidad de ser, precisamente, humana o inhumana. La libertad implica siempre el riesgo de escoger tanto una conducta digna del hombre como otra indigna y enfermiza. Llamamos ética a la elección de la conducta digna, al esfuerzo por obrar bien, a la conciencia y al arte de conseguirlo.

En República Dominicana, la falta de ética en el convivir de sus ciudadanos, ha encaminado a la nación a un estado de caos, donde reina la inseguridad en todas sus circunstancias y donde cada vez más jóvenes se hacen partícipes de la injusticia. Solo basta dar un vistazo a la sección de noticias de los periódicos para darnos cuenta de la gran cantidad de zagales involucrados en hechos delictivos.

La juventud dominicana está perdiendo los valores morales, fundamentales para el buen desarrollo de los individuos, adoptando la mediocridad y la fechoría en el diario vivir. Y no es necesario el mucho teorizar para comprender las razones de esta situación. Los dominicanos tienden a no darle mucha importancia a cuestiones, como los modos de vida, y la falta de dialogo y oportunidades dentro de las familias.

Quizás por ese desinterés, causa mucha sorpresa el enterarse de adolescentes cómplices de crímenes horrendos, como asesinatos, atracos y violaciones. Ejemplo de esto fue la euforia que causó a nivel nacional la noticia reciente sobre la denominada “Casa del Terror” donde una familia dio muerte y entierro a más de doce personas.

Ahora bien, acaso éste, ¿No es simplemente otro crimen? Sí lo es, causa cierta conmoción durante unas semanas, sirve de material fresco para algunos programas de televisión, para luego formar parte del olvido.

En la provincia de Azua el sobrenombre de “Los Zayayines”, obtenido de unas caricaturas japonesas, es utilizado para identificar una importante banda de delincuentes, jóvenes en su mayoría. Para orgullo de algunos y complacencia de otros, fue atrapado el apodado “Vla”, conocido como el líder de la citada pandilla; siendo el hombre más buscado por la policía, desde un año atrás, aproximadamente. No obstante, esto se refiere al cabecilla de un grupo de criminales, en un país en donde existen decenas de grupos, armados y organizados hasta jerárquicamente.

Este dato, resulta insípido, hasta que surgen las siguientes preguntas. ¿Cómo es posible que la sociedad de cabida a tal situación? ¿Cómo es posible que tantos jóvenes se sumen a las fuerzas infractoras de la ley? ¿Por qué? ¿Es pura palabrería el canto de las autoridades por el desarrollo de los “Futuros líderes del mañana”?

La historia reciente ha demostrado que nuestro Estado carece de políticas preventivas respecto al control de la criminalidad y la represión del crimen. Sin embargo, para la presente situación, ha de estudiarse el problema partiendo desde el seno y el entorno familiar de las personas que delinquen.

La falta de oportunidades y de conciencia, la mala educación o carencia de la misma, la marginación y la ambición, son factores fundamentales para entender la inclinación de los jóvenes, en su mayoría de bajos recursos, hacia el mundo del crimen. Siendo niños, se enfrentan a la dura realidad de salir a las calles a trabajar para ayudar a sus padres en la sustentación del hogar, dejando en segundo lugar la necesidad de educarse. En otros casos, salen a deambular en busca de un techo precario. Ante estas circunstancias, son muy susceptibles a cualquier trabajo que se les ofrezca, aunque constituya violación a las normas jurídicas. Así nacen, se desarrollan y maduran, envueltos en las continuas transgresiones de la ley.

¿Sería entonces culpable el joven, que no eligió carecer de recursos ni educación, o la sociedad, que no proveyó las oportunidades a éste, para poder educarse y desarrollarse como un ser humano digno? Ambos serían responsables, más, la sociedad ha de ser la condenada, por haber fallado primero, en sus deberes, y luego haber expuesto a este inocente y frágil ser humano a las dificultades que le guiaron por el mal camino.

Valores morales, conforme a los principios de lo que es bueno y justo, ¿Cómo han de exigírseles a jóvenes sufridos e ignorados, que sólo sueñan con salir lo más pronto posible de las penurias en que viven? Árbol que crece torcido, jamás su rama endereza, así dice el refrán.

No obstante, solo hemos tocado una arista del problema. Es necesario observar la conducta de aquellos jóvenes, que sí han sido premiados por la sociedad, gozan de buena educación, buenas oportunidades, momentos de ocio, diversión, y aún así, muestran claramente, aunque no sea a través de delitos, una carencia de valores morales preocupante.

Ante la Era de la Globalización y la relevante incidencia de los medios de comunicación en el diario vivir, se denota un incremento del consumismo, de la ambición y de la avaricia dentro de la juventud de la clase media y alta. “Ser o no ser, esa es la cuestión”. Hamlet, seguramente, sería considerado anticuado si repitiese su famosa frase, bajo las actuales circunstancias, puesto que la cuestión, hoy en día, radica en “tener o tener”, quedando atrás o marginado, aquel que menos tenga.

La obtención de riquezas a como dé lugar y en grandes cantidades, pareciese que es lo primordial en las mentes de muchos jóvenes dominicanos. Como lo fue para la criticada “Banda de hijos de Papi y Mami”, pandilla de mozos de familias pudientes que se dedicaban a delinquir para obtener dinero. Un caso que realmente promueve una sociedad consumista y sumamente materialista.

La juventud se define como la edad media entre la niñez y la edad adulta. Es también el período en el cual se termina de definir la personalidad y se toman algunas de las decisiones más importantes de la vida. Es por esto, que el apoyo de los padres es tan importante. Nos encontramos en un ambiente, donde se respira mucha inseguridad, confusión y soledad.

No obstante las rebeldías del joven que se cree adulto, los padres deben prestarse como columnas de soporte a sus hijos. No darles la espalda. “Dar ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás; es la única manera”, dijo en una ocasión Albert Einstein, muy acertadamente. La formación de valores en una persona inicia lógicamente, en el hogar, mediante la convivencia entre los miembros de la familia. De aquí, la importancia de las figuras paternas, puesto que estas tienen la gran responsabilidad de educar y orientar a sus hijos de acuerdo con sus valores morales, están llamados a utilizar sus experiencias para que éstos no cometan los errores que ellos cometieron.

Está comprobado que una familia en la que se practique la violencia, la arbitrariedad, la injusticia y los abusos, no ha de producir ciudadanos de bien, sino individuos resentidos emocionalmente, susceptibles a repetir, en su madurez, los abusos de que fueron víctimas. Y esto, es cada vez más común en la República Dominicana, tocando todos los niveles de la sociedad.

El futuro o el porvenir de nuestra nación está en manos de la juventud. La misma juventud que prefiere escuchar un “reggaeton” en lugar de la balada para Adelina; la misma que gusta de lo extranjero y considera lo nativo con falta de calidad; la misma, que antes de leerse a Pedro Mir o a Bosch, prefiere leer sobre farándula; la misma que admira más al ladrón rico que al trabajador pobre; la misma que le pesa cantar el Himno Nacional de pie; la misma que ignora que el tiempo transcurre, transforma, pero jamás perdona. Por lo que, nuestra juventud o mejora o se pierde.

Optimizar la situación de la juventud, actualmente, es invertir en el futuro de la Patria. Por consiguiente, implica la participación de todos los sectores de la sociedad, puesto que es una tarea que ha de iniciarse en los hogares, abriendo diálogos, en los centros educativos, en el Estado, que, considerando la importancia de invertir en su gente, debe de prestar más atención y esfuerzos a mediadas relacionadas con el desarrollo y creación de oportunidades para los jóvenes, para que estos no se desvíen en el camino del progreso honrado; optar por una mayor exposición de la cultura a nivel de medios de comunicación, castigando a aquellos que sirven de errados ejemplos de éxito, para que no sean imitados, y promoviendo real y prácticamente el respeto a las leyes y las buenas costumbres.

Pensemos que una nación que se fundamente en los principios morales y éticos de su gente, será una nación de progreso; la recuperación de los mismos es fundamental para que realmente se pueda creer en un porvenir beneficioso para el pueblo, que liderado por los jóvenes de hoy, haga justicia con sus logros, a los jóvenes que en 1844 se entregaron en cuerpo y alma por la causa sagrada de constituirnos en Nación Independiente y brindarnos la dominicanidad que tanto nos ha costado y debemos preservar.

- Boris De León Reyes: 7 de mayo 2006

BIBLIOGRAFIA

- Pastoral Juvenil Nacional, libro ¿Qué sabes de moral?(2da edición)

- Diario Libre. Noticias, 7 de Marzo del 2006

- Diario Libre. Noticias, 30 de Marzo del 2006

- Diario Libre. Noticias, 19 de Marzo del 2006

- Diario Libre. Noticias, 25 de Marzo del 2006

- Enciclopedia Encarta 2000

- www.rebelion.org

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LA INMIGRACIÓN ILEGAL DE HAITIANOS EN LA REPÚBLICA DOMINICANA

Abril 30, 2008 at 2:34 am (Ensayos, Política, República Dominicana) ()

Uno de los grandes problemas que afronta el Estado moderno es el relativo a la migración humana en sus dos aspectos: inmigración y emigración.

El ateniense Jenofonte escribió MEDIOS DE AUMENTAR LAS RENTAS PÚBLICAS EN ATENAS, obra considerada la primera monografía económica de que se tiene conocimiento, en la cual aboga por una inmigración abierta, y la justifica de la manera siguiente: “Si instituyéramos también una agrupación que se ocupara de los extranjeros, como tenemos una que se ocupa de los huérfanos, y se confiriera algún honor a aquellos que introdujesen el mayor número de ellos, un plan semejante satisfaría mas a los extranjeros residentes entre nosotros y, como es probable, todos los que no tienen residencia buscarían ansiosamente establecerse en Atenas y así aumentarían los ingresos públicos. “Mientras más fuese la gente que se estableciera entre nosotros y nos visitara es evidente que se importarían, exportarían y venderían mayores cantidades de mercancías y se asegurarían mas ganancias y tributos”.

En los tiempos actuales, los países que tradicionalmente habían mantenido una política abierta de inmigración han tenido que revisarla, pues el interés nacional así lo ha demandado. Los motines y protestas ocurridos en Francia el pasado mes de noviembre reflejan esa realidad; el endurecimiento de las medidas adoptadas contra los ilegales por los Estados Unidos de América constituye otro ejemplo.

Actualmente, la República Dominicana está sufriendo las consecuencias de las abundantes contrataciones y tratados con la vecina República de Haití, tendentes a la importación de una mano de obra relativamente más barata y más trabajadora. Proceso relacionado directamente con el desarrollo de la industria azucarera en el país, que a partir de principios del siglo XX inició una masiva importación de braceros haitianos, que supuestamente eran contratados temporalmente, por lo que ninguna diligencia legal a fin de legitimar su residencia en nuestro territorio era necesaria.

Ahora bien, debemos de estar conscientes de que la desesperación que obliga a un infeliz haitiano a cruzar la frontera para conseguir un mendrugo de pan, aún a sabiendas de que en el otro lado será maltratado y humillado, es similar a la que impulsa a un infeliz dominicano a exponerse en una yola a desafiar el mar, y a un mexicano o un sudamericano a cruzar enormes extensiones de terreno desérticas, a sabiendas de que podría perecer en el intento, para alcanzar la tierra que pueda ofrecerle mejor calidad de vida.

Del mismo modo, hemos de saber, que la gran cantidad de haitianos ilegales que entran a territorio dominicano constituye una realidad, que ha beneficiado a muchos hombres, que sobreponiendo sus intereses al interés de su Patria, han hecho fortuna con el tráfico de indocumentados haitianos. Por lo que consideramos, los culpables del problema dominico-haitiano están a ambos lados de la frontera.

La poderosa industria azucarera y la pujante industria de la construcción, son claros ejemplos de empresas ampliamente beneficiadas con la presencia del trabajador haitiano, al cual explotan dada su condición de ignorancia, falta de documentación legal y desprotección laboral. Es tanto así, que ambos negocios violan cabalmente la ley que establece que en el personal empleado de una empresa, el 80 por ciento cuando menos, debe ser mano de obra dominicana. Sin embargo, los haitianos constituyen más del 90 por ciento dentro de las citadas industrias. Sólo para decir un ejemplo.

Nos planteamos la siguiente interrogante: ¿Realmente necesita República Dominicana fuerza laboral inmigrante? No, seria la respuesta correcta, puesto que no debemos olvidarnos de la alta tasa de desempleo que existe en nuestra sociedad. Sin embargo, es el año 2006, declarado por el Presidente Leonel Fernández como el Año de la Generación de Empleos, excelente consigna, pero también es el año en cual hay más de un millón de haitianos indocumentados, los cuales ocupan espacios, trabajos e ingieren alimentos, que bien podrían ser de dominicanos.

En cuanto a la natalidad, 420 bebés de madres haitianas nacen al año en el Hospital Regional Jaime Mota, de la ciudad de Barahona. La cifra es alarmante, pero indudablemente inexacta si investigásemos las demás hospitales del resto del territorio nacional. ¿Estas criaturas, en caso de nacer de indocumentadas, son dominicanas? He aquí una de las interrogantes más comentadas respecto a la problemática dominico-haitiana. Puesto que a partir de esta situación esta en juego la nacionalidad dominicana, quienes han de ser beneficiados con ella y quienes no.

La Constitución Dominicana en su artículo 11, inciso 1ro plantea: “Son Dominicanos: Todas las personas que nacieren en el territorio de la República, con excepción de los hijos legítimos de los extranjeros residentes en el país en representación diplomática o los que están de transito en él”. Como vemos, la Carta Magna no especifica en cuanto a aquellas personas, que se encuentren de manera irregular en el territorio, como tal es el caso de más del 90 por ciento de los haitianos que viven en el país.

Dentro del presente contexto, la Suprema Corte de Justicia, a propósito de la inmigración y su relación con la nacionalidad, dictó la sentencia de fecha 14 de diciembre de 2005. En dicha decisión queda definitivamente establecido que sólo los hijos de extranjeros autorizados y con residencia permanente en el país llegan a ser dominicanos. Evidentemente se da una confrontación con lo planteado en la Constitución.

Es por esto, que la ausencia de una clara política migratoria es el principal problema de la inmigración haitiana. Puesto que ineficazmente se cumple el artículo 37 de nuestra ley de leyes, que precisa en el numeral 9 que: “Es atribución del Congreso: Disponer todo lo relativo a la migración”. Siendo la regulación y el control del movimiento de las personas que entran y salen del país un derecho inalienable y soberano del Estado Dominicano.

Por consiguiente, a la hora de plantear soluciones, lo primero que ha de hacerse es una Reforma Constitucional que contemple todos los aspectos concernientes a los derechos de los residentes ilegales del territorio. Por supuesto, esto con llevaría una reforma al Código de Trabajo, a fin de que sólo estipule los derechos de aquellos extranjeros documentados, dejando a la merced de la explotación a los ilegales.

Abogando siempre, por soluciones legales claras ante la creciente inmigración haitiana indocumentada, como lo exigió la Conferencia del Episcopado en la pasada Carta Pastoral con motivo de la celebración del día de Nuestra Señora de la Altagracia, el 21 de enero de este año.

A nivel internacional, hemos de ser honestos, si existiese una verdadera voluntad identificada con el problema de pobreza y superpoblación haitiana, Francia, una nación históricamente relacionada con Haití, no escatimase esfuerzos, y se plantearía y estudiaría las posibilidades de disposición del territorio de la Guyana Francesa, actualmente poco habitada, como una de las alternativas de destino para haitianos. En cambio, las grandes potencias pretenden ignorar, que es más fácil para la tortuga ganarle al conejo, que para la República Dominicana cargar con Haití.

Así pues, luego de que los parámetros legales estén estrictamente establecidos, es un deber del Estado el saneamiento y fortalecimiento de los cuerpos armados encargados de la vigilancia fronteriza, puesto que la corrupción de éstos ha sido un factor determinante en la entrada ilegal de haitianos, que deben ser repatriados sin excepción alguna.

De esta manera, se logrará establecer un control significativo de la inmigración haitiana y los trabajos que en su condición de ilegales realizaban, pasarían a manos dominicanas. No obstante, es necesario destacar que este proceso, no esta empañado de un carácter discriminatorio, sino de un carácter legal. Tengan en cuenta que debemos poder alimentar a nuestros hijos, antes de ayudar al vecino con los suyos. Como dijo Juan Pablo Duarte: “Sed justos, lo primero, si queréis ser felices. Ese es el primer deber del hombre…”.

- Boris De León Reyes: 6 de enero del 2006

BIBLIOGRAF ÍA

- Constitución de la República Dominicana

- Carta Pastoral de la Conferencia del Episcopado del día de Nuestra Sra. De la Altagracia, 21/1/2006

- Discurso de la Audiencia Solemne, del día del Poder Judicial, el 7/1/2006

- Periódico Diario Libre de fechas: 20/12/2005; 16/1/2006; 20/1/2006

- www.monografias.com

- www.27febrero.com/ideariodeduarte

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EL PRESIDENTE, LA SUNLAND Y LA INCONSTITUCIONALIDAD

Abril 27, 2008 at 12:25 am (Ensayos, Política, República Dominicana) ()

El argumento del Presidente Fernández de que el órgano competente es el Tribunal Contencioso Tributario y Administrativo, se basa en una valoración sobre el carácter del acto objeto de impugnación.

Cristóbal Rodríguez Gómez/Especial para Clave Digital[1]

En su segunda comparecencia al programa “Las propuestas de los candidatos”, el Dr. Leonel Fernández planteó tres razones por las que, a su parecer, la Corte Suprema de Justicia debe declarar inadmisible la acción en inconstitucionalidad incoada por el Partido Revolucionario Dominicano para reclamar la nulidad del contrato entre el Estado Dominicano y The Sunland Corporation R.D., S.A. Las razones expuestas por el señor Presidente son las siguientes:

a) Que el órgano jurisdiccional competente para conocer de la controversia es el Tribunal Contencioso, Tributario y Administrativo, y que, en consecuencia, la Corte Suprema de Justicia no tiene facultad para pronunciarse sobre la acción que le fuera sometida;

b) que la Corte Suprema de Justicia no puede conocer de la inconstitucionalidad de un contrato, en virtud de que la constitución sólo la faculta para pronunciarse sobre la inconstitucionalidad de las leyes, y

c) que el Partido Revolucionario Dominicano y el Foro Social Alternativo carecen de calidad para interponer la acción, por no tener un interés legítimo y jurídicamente protegido para ello.

En las líneas que siguen se presenta un breve análisis técnico de cada uno de los argumentos referidos por el Presidente Fernández.

a) Sobre la alegada incompetencia de la Corte Suprema de Justicia

El argumento del Presidente Fernández de que el órgano competente es el Tribunal Contencioso Tributario y Administrativo, se basa en una valoración sobre el carácter del acto objeto de impugnación.

El razonamiento del Primer Mandatario es muy simple: si el acto cuestionado es de naturaleza administrativa, como suelen ser los contratos suscritos por la administración, parece lógico que la competencia para decidir el asunto le corresponde Contencioso Administrativo. Sin embargo, tanto la premisa que indaga sobre la naturaleza del acto, como la conclusión sobre la jurisdicción competente, están basadas en un error y son, por consecuencia, incorrectas.

El punto de partida en esta materia no es, ni puede ser, determinar si el acto atacado es del orden administrativo o no. La pregunta pertinente a la que hay que dar respuesta es la siguiente: ¿cuál es la naturaleza de la controversia que ha suscitado el acto en cuestión? Y esta pregunta sólo se responde verificando cuál es la norma presuntamente vulnerada por el acto administrativo.

Si la norma transgredida es una ley, corresponde al Tribunal Contencioso, en su condición de guardián de la legalidad de los actos de la administración, resolver el diferendo. En cambio, si la norma transgredida, o alegadamente transgredida, es la constitución, es competencia exclusiva de la Corte Suprema de Justicia, en el ejercicio de su función primordial de garantizar la primacía de la constitución por sobre toda la estructura normativa del Estado, declarar la nulidad del acto atacado.

El principio de supremacía constitucional, consagrado en el artículo 46 de nuestra constitución postula la nulidad, de pleno derecho, de toda ley, decreto, reglamento, resolución o acto que le sean contrarios. Esta cláusula mayor de la norma jurídica suprema es la que da fundamento y sentido de coherencia a todo el sistema de control de constitucionalidad de las normas en el país.

No importa el carácter o la naturaleza de la norma, ni el órgano del que proceda, si la misma contraría la constitución, es nula de pleno derecho, en virtud de lo dispuesto por el referido artículo 46. La facultad para pronunciar esa nulidad ha sido otorgada por el propio constituyente a la Corte Suprema de Justicia, tal y como se puede verificar de la lectura combinada de los artículo 46 y 67.1. Conforme el texto de este último artículo, es competencia exclusiva de la Corte Suprema de Justicia conocer “(…) de la inconstitucionalidad de las leyes…). Sobre el concepto de ley volveremos más adelante.

En relación con el caso que nos ocupa, resulta que en fecha 15 de mayo de 2006, el Gobierno Dominicano, representado por la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado, y The Sunland Corporation R.D., S.A., suscribieron el “Contrato de Construcción de Obras Prioritarias para el Estado Dominicano, Suministro de Materiales y Equipos”, conjuntamente con diecinueve (19) pagarés, cada uno por la suma de US$6,842105.00. En estos pagarés aparece como deudor el Gobierno de la República Dominicana.

De conformidad con la constitución, este contrato debió ser remitido por el Poder Ejecutivo al Congreso Nacional para su aprobación o desaprobación, al tenor de lo dispuesto en los numerales 13 y 19 del artículo 37, así como en el numeral 10 del artículo 55. El artículo 37 de la constitución dominicana, que define las atribuciones del Congreso Nacional, dispone en su numeral 13, como una de ellas, la siguiente: “Autorizar o no empréstitos sobre el crédito de la República Dominicana, por medio del Poder Ejecutivo.”

Por su parte, el numeral 19 del mismo artículo 37 dispone que corresponde al Congreso Nacional “aprobar o no los contratos que le someta el Presidente de la República, de conformidad con el inciso 10 del artículo 55 y con el artículo 110.” Este artículo 55, en su numeral 10, faculta al Ejecutivo a celebrar contratos, los cuales deberá someter “a la aprobación del Congreso Nacional cuando contengan disposiciones relativas a la afectación de las rentas nacionales…”

La remisión del mencionado contrato por parte del Ejecutivo al Congreso nacional no es una decisión facultativa, sino que está establecida con carácter obligatorio y a pena de nulidad por la propia constitución. La inobservancia, por parte del Ejecutivo, del procedimiento constitucionalmente previsto, constituye una transgresión a los artículos 37 (en las partes citadas), 46 y 55 de la constitución.

Como se ha dicho anteriormente, la materialización de una norma o de un acto contrarios a la constitución convierten en nulo de pleno derecho la norma o acto de que se trate. La controversia jurídica que se suscita en ocasión de la emisión de una norma tal, es de naturaleza estrictamente constitucional, siendo por tanto la Corte Suprema de Justicia la única entidad con capacidad para declarar la nulidad en cuestión, no el Tribunal Contencioso como erróneamente pretende el Dr. Leonel Fernández.

¿Puede la Corte Suprema conocer de la inconstitucionalidad de un contrato?

El segundo argumento del Señor Presidente de la República plantea que la Corte Suprema de Justicia no puede conocer de la inconstitucionalidad de los contratos, sino únicamente de las leyes. Esta conclusión se basa en un ejercicio de interpretación literal del numeral 1 del artículo 67 de la constitución que, efectivamente, sólo menciona las leyes como normas objeto de control de constitucionalidad por parte de nuestro máximo tribunal de justicia.Lo primero que hay que señalar es que el artículo 67 de la constitución no puede interpretarse al margen de lo dispuesto por el artículo 46 antes citado. Ambos textos son el anverso y el reverso de la misma moneda.

Ambos expresan hasta sus últimas consecuencias, la garantía del carácter supremo de las normas constitucionales, la nulidad que, en consecuencia, afecta a todas las normas inferiores que les sean contrarias y el ámbito jurisdiccional de competencia para declarar esa nulidad.

El principio general de supremacía de la constitución que establece el artículo 46, según el cual son nulos de pleno derecho las leyes, decretos, resoluciones, reglamentos o actos contrarios a la Ley Fundamental, cobra su pleno sentido práctico cuando el legislador constituyente define el mecanismo de garantía para hacer efectiva esa supremacía, el cual radica en la asignación de competencia exclusiva a la Corte Suprema de Justicia para declarar la nulidad postulada por el artículo 46.

En este terreno, poco o nada importa que el artículo 67 sólo se refiera literalmente a la Ley. Lo auténticamente relevante, la interpretación que resulta cónsona con el sistema de blindaje que la constitución se construye, es que no puede haber ningún acto de poder exento de control, que ninguna norma jurídica puede quedar sustraída del escrutinio jurisdiccional garante de su conformidad con la constitución.

La cuestión es simple: la supremacía de la constitución opera frente a todas las normas y actos emanados del poder. Por tanto, el mecanismo de garantía de ese principio, que es el sistema de control de constitucionalidad residenciado en la Corte Suprema, ha de operar como ente de control de todas y cada una de las instancias de poder con facultad de emitir actos normativos.

Pero además, el Dr. Fernández olvida que ya la propia Corte Suprema de Justicia decidió, el 6 de agosto de 1998, el alcance que debe darse a la noción de ley cuando se trata de controversias de carácter constitucional. En esa temprana decisión juzgó nuestro máximo tribunal que la definición de ley no debe ser entendida en sentido estricto, como referida sólo a las disposiciones de carácter general y abstracto aprobadas por el Congreso Nacional y promulgadas por el Poder Ejecutivo. Dejemos hablar a los magistrados supremos:

“…Si bien es cierto que el artículo 67, numeral 1 de la Constitución de la República menciona sólo a las leyes, como el objeto de la acción en inconstitucionalidad por vía directa ante la Suprema Corte de Justicia, lo que ha servido de base para la posición hasta ahora mantenida, restringida a los actos propiamente legislativos del Congreso Nacional, no es menos valedero que cuando el artículo 46 de la misma Constitución proclama que son nulos de pleno derecho toda ley, decreto, resolución o acto contrario a la Constitución, está dando apertura indudable al sistema de control difuso de la constitucionalidad en el curso de una controversia judicial, o sea, el que opera mediante la excepción de inconstitucionalidad en el curso de una controversia judicial entre partes, como medio de defensa; que al consagrar la Asamblea Revisora de la Carta Magna en 1994 el sistema del control concentrado de la constitucionalidad, al abrir la posibilidad de que el Poder Ejecutivo, los Presidentes de las Cámaras del Congreso Nacional o una parte interesada, pudieran apoderar directamente a la Suprema Corte de Justicia, para conocer de la constitucionalidad de las leyes, es evidente que no está aludiendo a la ley en sentido estricto, esto es, a las disposiciones de carácter general y abstracto aprobados por el Congreso Nacional y promulgadas por el Poder Ejecutivo, sino a la norma social obligatoria que emane de cualquier órgano de poder reconocido por la Constitución y las leyes, pues, aparte de que el artículo 46 de la Constitución no hace excepción ni distinción al citar los actos de los poderes públicos que pueden ser objeto de una acción en nulidad o inconstitucionalidad, la Suprema Corte de Justicia, como guardiana de la Constitución de la República y del respeto a los derechos individuales y sociales consagrados en ella, está en el deber de garantizar, a toda persona, a través de la acción directa, su derecho a erigirse en centinela de la conformidad de las leyes, decretos, resoluciones y actos en virtud del principio de la supremacía de la constitución…” (SCSJ No. 1, 6 de agosto de 1998. Boletín Judicial No. 1053, vol. I, pp. 5 y 6).

Si se considera que, tal como sucede en el constitucionalismo comparado y ha reconocido nuestra Corte Suprema, la jurisprudencia constitucional es una fuente directa de derecho, en nuestro caso, con rango constitucional, resulta difícil entender el razonamiento del Señor Presidente en el sentido de que los contratos de la administración no son impugnables en sede constitucional.

Finalmente en relación con este aspecto, hay que recordar que el texto del artículo 46 arriba citado, habla en su parte final de la nulidad de los “actos” contrarios a la constitución. Cabe preguntarse pues: ¿reúne el contrato suscrito entre el Gobierno Dominicano y la Sunland Corporation R.D., S.A. los requisitos típicos del “acto administrativo” pasible de ser objeto de control de constitucionalidad al tenor de lo dispuesto por el artículo 46 de la constitución?

En el ámbito del administrativismo contemporáneo existe una rica producción doctrinal relativa a la teoría del acto administrativo que lo clasifica en unilateral y contractual. Sobre esta clasificación ha dicho el maestro Agustín Gordillo: “Al caracterizar el acto administrativo como unilateral y al contrato administrativo como bi o plurilateral, se hace necesario considerar el alcance de la uni o la bilateralidad. En este sentido puede distinguirse la uni o la bilateralidad tanto en la forma del acto (si concurre a él la voluntad de un sólo sujeto de derecho, o la voluntad de más de un sujeto de derecho) como en sus efectos (si el acto crea derechos y deberes para un solo sujeto o más de uno). El contrato administrativo sería la expresión típica del acto bilateral tanto en su formación como en sus efectos…” (Agustín Gordillo. Tratado de Derecho Administrativo. Tomo III. Editorial Macchi. Buenos Aires, p. 24. Subrayados crg).

En otras palabras, el contrato objeto de impugnación por inconstitucional, es un acto generador de derechos y obligaciones jurídicas que, al encajar en la categoría de actos previstos en la parte final del artículo 46 de la constitución, podrá ser siempre cuestionado en su constitucionalidad ante la Corte Suprema.

b) Sobre la alegada falta de interés para actuar para el PRD y el Foro Social Alternativo

El tercer argumento esgrimido por el Primer Mandatario en su intervención se refiere a que ni el Partido Revolucionario Dominicano ni el Foro Social Alternativo tienen calidad para actuar, en tanto que no pueden demostrar que poseen un interés personal, legítimo y jurídicamente protegido.

Efectivamente, los actores legitimados para demandar la inconstitucionalidad de las leyes son el Presidente de la República, los presidentes de las Cámaras del Congreso Nacional, o parte interesada (artículo 67.1 constitucional). Es cierto que la tradición procesal en la que se ha inscrito la práctica del derecho en nuestro país elevó a la categoría de axioma la expresión “el interés es la medida de la acción” y, por tanto, sin interés, no hay acción en justicia que valga.

Sin embargo, tenemos que recordar nuevamente que el intérprete supremo del significado y alcance de la constitución en nuestro país es la Corte Suprema, cuando actúa como Tribunal Constitucional. En el ejercicio de esa potestad, nuestro más alto tribunal ha dicho, a propósito de la noción de parte interesada lo siguiente: “debe entenderse por parte interesada aquella que figure como tal en una instancia, contestación o controversia de carácter administrativo o judicial, o contra la cual se realice un acto por uno de los poderes públicos, basado en una disposición legal, pretendidamente inconstitucional, o que justifique un interés legítimo, directo y actual, jurídicamente protegido, o que actúe como denunciante de la inconstitucionalidad de la ley, decreto, resolución o acto, para lo cual se requerirá que la denuncia sea grave y seria.” (SCSJ No. 1, 6 de agosto de 1998. Boletín Judicial No. 1053, vol. I, p. 6 subrayado crg).

En otras palabras, nuestra Corte Suprema ha juzgado que, en materia de control de constitucionalidad por vía de acción directa, la noción de parte interesada se extiende a cualquier persona con facultad para producir la denuncia, no importa que sus derechos subjetivos y personales se encuentren afectados.

Exige como condición única que la denuncia sea grave y seria. Basta que cualesquiera de los poderes públicos adopte una norma o decisión contraria a la constitución para convertir a toda la sociedad en parte interesada. ¿Interesada en qué? En el objetivo de retrotraer las actuaciones del poder a los límites que la constitución dispone. La ciudadanía, como parte de esa “comunidad abierta de intérpretes de la constitución” de que nos habla Haberle, es la primera interesada en la sumisión del poder a los cánones constitucionalmente establecidos, cuya efectividad y garantía se hace operativa a través del ejercicio de la acción en inconstitucionalidad.

Pero además, la clásica idea de que el interés para actuar en justicia, deber ser personal del demandante, ha sido considerablemente relativizada, tanto en la teoría general del derecho como en la teoría procesal, a partir del creciente empuje que en los modernos sistemas jurídicos han venido teniendo las nociones de intereses difusos y colectivos.

El nuevo paradigma del Estado social y democrático de derecho, que constituye el punto de partida de los intereses difusos y colectivos, está a la base de un poderoso y decisivo replanteamiento de las clásicas concepciones en el ámbito del derecho procesal. Puesto que los derechos ya no son sólo asunto del individuo aislado, no se puede exigir como condición para la validez del interés de actuar en justicia el involucramiento o afectación directa y personal del demandante: el interés puede ser, en lo adelante, tanto personal, como colectivo.

Son estas ideas las que sin duda subyacen al replanteamiento de la noción de interés operada por la Corte Suprema de Justicia en materia de control de constitucionalidad de la ley.

En resumen, no sólo el Partido Revolucionario Dominicano y el Foro Social Alternativo tienen legitimación procesal para demandar la nulidad del contrato suscrito entre el Estado Dominicano y The Sunland Corporation, sino que cualquier ciudadano, en virtud de la acción popular perfilada por la Corte Suprema en su decisión, puede hacerlo. Y es que como la constitución nos tiene a todos como destinatarios, todos somos parte interesada en garantizar su valor normativo y su carácter de norma suprema.

[1] Abogado, especialista en derecho constitucional y profesor universitario.

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Superpoblación & Calentamiento Global

Agosto 15, 2007 at 5:09 am (Ensayos, Mundo Contemporáneo, Personal, Política) ()

“La capacidad de crecimiento de la población es infinitamente mayor que la capacidad de la tierra para producir alimentos para el hombre” (Malthus 1978). Puede que la Teoría de Malthus no goce de plena certeza, pero sí expone un punto clave. El exceso de población de una especie que reside en un espacio determinado, acarrea consigo ominosas consecuencias para la convivencia y supervivencia de la misma. La superpoblación es, sin duda alguna, la semilla de la cual surgieron las diversas causas del calentamiento global y, por ende, el factor base del problema.

En la actualidad, la población de nuestro planeta se encuentra por encima de 6,000 millones de habitantes. Su crecimiento es motivo de preocupación mundial ya que se ha duplicado desde 1950 (Ver gráfica 1) y no es homogéneo, nunca ha tenido una tasa constante, observándose períodos en disminución y/o en aumento más o menos rápidos. Además, ha variado de unos espacios geográficos a otros.

Gráfica 1 Crecimiento de la población mundial. A partir del año 2000, el crecimiento de la población mundial será cada vez menor. La población continuará creciendo, sin embargo durante mucho tiempo. En el año 2050 habrá nueve mil millones de habitantes.

Del mismo modo, se ha de destacar el hecho de que el volumen, la distribución, el crecimiento y el desplazamiento de la población están estrechamente relacionados con los problemas globales de pobreza, agotamiento de los recursos y degradación del medio ambiente. De aquí, la importancia de tomar en cuenta elementos como la presión demográfica a la hora de analizar el calentamiento global.

Para hablar sobre el Calentamiento Global es menester tener claro el concepto de efecto invernadero (Ver Gráfica 2). El efecto invernadero es el término que se aplica al papel que desempeña la atmósfera en el calentamiento de la superficie terrestre. La atmósfera es prácticamente transparente a la radiación solar de onda corta, absorbida por la superficie de la Tierra. Gran parte de esta radiación se vuelve a emitir hacia el espacio exterior pero es reflejada de vuelta por gases como el dióxido de carbono, el metano, el óxido nitroso, los clorofluorocarbonos (CFC) y el ozono, presentes en la atmósfera. La importancia de los efectos de absorción y emisión de radiación en la atmósfera son fundamentales para el desarrollo de la vida tal y como se conoce. De hecho, si no existiera este efecto la temperatura media de la superficie de la Tierra sería de unos -22ºC , y gracias al efecto invernadero es de unos 14ºC.

Gráfica 2 El Efecto Invernadero y el Calentamiento Global

Desde hace unos años el hombre está produciendo un aumento de los gases de efecto invernadero, con lo que la atmósfera retiene más calor y devuelve a la Tierra aún más energía causando un desequilibrio del balance radiactivo y un aumento de la temperatura (Ver Figura 1). Este efecto de calentamiento es la base de las teorías relacionadas con el calentamiento global.

Figura 1 La acción del hombre provoca el cambio climático.

El Calentamiento Global se refiere al aumento de la temperatura de la Tierra debido al uso de combustibles fósiles y a otros procesos industriales que llevan a una acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera.

Desde 1896 se sabe que el dióxido de carbono ayuda a impedir que los rayos infrarrojos escapen al espacio, lo que hace que se mantenga una temperatura relativamente cálida en nuestro planeta (efecto invernadero). Sin embargo, el incremento de los niveles de dióxido de carbono puede provocar un aumento significativo de la temperatura global, lo que podría originar importantes cambios climáticos. “Ante esto, la comunidad científica internacional ha alertado de que si el desarrollo mundial, el crecimiento demográfico y el consumo energético basado en los combustibles fósiles, siguen aumentando al ritmo actual , antes del año 2050 las concentraciones de dióxido de carbono se habrán duplicado con respecto a las que había antes de la Revolución Industrial. Esto podría acarrear consecuencias funestas para la vida planetaria” (Varela 2005). Para tener una idea sobre el impacto de éste fenómeno, citaremos algunas de las posibles consecuencias:

  • Las temperaturas promedio aumentarán al igual que la frecuencia de las olas de calor. Las temperaturas más cálidas también podrían aumentar la probabilidad de sequías. El aumento en la evaporación durante el verano y el otoño podrían exacerbar las condiciones de sequía y aumentar el riesgo de fuegos forestales.
  • Olas de calor más frecuentes e intensas podrían dar como resultado más muertes por las altas temperaturas. Se espera que el calentamiento global también aumente el potencial del alcance geográfico y la virulencia de las enfermedades tropicales.
  • El aumento en las temperaturas globales acelerará el derretimiento de los glaciares y capas de hielo y causarán deshielos tempranos en ríos y lagos. Y por ende, el aumento del nivel del mar. Lo que provocaría un mayor riesgo de inundaciones en comunidades costeras.
  • Pérdida de diversidad de especies, a medida que mueran las especies que no puedan adaptarse a los cambios climáticos.

Ahora bien, luego de observar la previa exposición básica acerca del calentamiento global, es cuestión de lógica encontrar la vinculación de éste con la superpoblación que ha venido afectando a nuestro mundo. Puesto que, al observar las estadísticas podemos establecer que la época en que se destaca el aumento del crecimiento demográfico es la misma, en la que surge y se desarrolla la industrialización mundial (desarrollo capitalista) o Segunda Revolución Industrial. Y se ha de dar por sentado que “[e]l impacto medioambiental de la industrialización también ha sido internacional. La industrialización afectó rápidamente a la calidad del agua y del aire cerca de las fábricas. Las demandas industriales de productos agrícolas, como el caucho, provocaron la deforestación y cambios climáticos en lugares como Brasil. Estos modelos se han acelerado, mientras el crecimiento industrial se ha generalizado, creando temas de actualidad, como el calentamiento global” (Stearns, 9).

Por consiguiente, no resulta extraño que las naciones más pobladas (Ver Tabla 1) de nuestro planeta sean, precisamente, las que más daño hacen al medio ambiente, las que más contribuyen al calentamiento global. Es una cuestión simple, al haber una excesiva cantidad de habitantes, existe una mayor demanda de alimentos, casas, vestimenta, electricidad… Por ende, una mayor demanda de producción industrial que satisfacer.

Países Más Poblados del Mundo

  1. China – 1.321.851.888 habitantes.
  2. India – 1.129.866.154 habitantes.
  3. Estados Unidos – 301.139.947 habitantes.
  4. Indonesia – 234.693.997 habitantes.
  5. Brasil – 190.010.647 habitantes.
  6. Paquistán – 169.270.617 habitantes.
  7. Bangladesh – 150.448.339 habitantes.
  8. Rusia – 141.377.752 habitantes.
  9. Nigeria – 135.031.164 habitantes.
  10. Japón – 127.467.972 habitantes.

Tabla 1

Todos estos factores nos llevan a la Teoría de Malthus, necesariamente, ante mayor número de personas, el aumento del uso de los recursos naturales y fósiles debe continuar, así como la búsqueda de nuevas tecnologías, de nuevas medicinas, de nuevas alternativas, en fin, la infinita meta del progreso.

No obstante, el progreso tiene su lado oscuro. “Los hallazgos del ser humano en su proceso de evolución han sido la pieza clave para consolidar su superioridad en el planeta; sin embargo, algunos de sus descubrimientos… además de beneficiarlo, ponen en riesgo su salud y permanencia en la Tierra” (Gutiérrez 2007). Por ejemplo, el deterioro de la capa de ozono a causa del uso de los aerosoles con clorofluorocarbonos (CFC) está más relacionado con el cambio tecnológico; en cambio, el aumento del volumen de emisiones de dióxido de carbono (CO2) está relacionado con el crecimiento de la población.

En el mismo ámbito, la interrelación entre población, consumo de recursos y medio ambiente es también muy compleja. Dos factores importantes que afectan al impacto de la población mundial sobre su medio ambiente son la tecnología y la riqueza. La tecnología puede influir decisivamente en la producción de bienes, y ésta suele ser un buen indicador de los índices de consumo.

El profesor Paul Ehrlich, de la Universidad de Stanford (EEUU), ha resumido el impacto de la población sobre el medio ambiente mediante la fórmula: I = PPT (Impacto = Población x Producción x Tecnología). Esta fórmula muestra que a cualquier nivel de consumo y tecnología, la población multiplicará el uso de recursos, espacios y residuos, permaneciendo constantes las demás variables. Esta fórmula también destaca el impacto que produce el crecimiento de la población sobre el medio ambiente en las sociedades más desarrolladas, donde los niveles de consumo (a veces con tecnologías que producen gran cantidad de residuos) son extremadamente altos.

En adición, el aumento de la población provoca mayor deforestación, la desaparición de tierras pantanosas y de numerosas especies, el aumento de la cría de ganado (con la consiguiente erosión del suelo), mayores emisiones de metano y el aumento del riego (que causa una mayor salinización y el agotamiento de los acuíferos). Otro elemento medioambiental que se ve afectado por el aumento de la población es el agua. Algunos estudios basados en estimaciones de la ONU prevén que en 30 años entre 2.700 y 3.500 millones de personas vivirán en países que sufrirán de sequía. Según la ONU, para el año 2050 la escasez de agua podría llegar a afectar a un promedio de 4.400 millones de personas en todo el mundo (de un total de 10.000 millones). No obstante, reducción de la velocidad de crecimiento de la población podría aliviar de manera considerable esta problemática en el siglo XXI.

“Debido al aumento en los asentamientos humanos, cada año se cortan 16 millones de hectáreas de bosque”, afirma el Biólogo Nasif Nahle en su artículo Sobrepoblación Humana.

El crecimiento acelerado de las poblaciones humanas ha propiciado la destrucción de los hábitats naturales para muchas especies. La gente invade los hábitats de esas especies, desplazándolas a lugares inhóspitas y condenando a las especies nativas a la extinción masiva. La tasa presente de la extinción es 10000 veces más rápida que la que ocurre en forma natural… Cerca de 5 millones de personas mueren cada año por enfermedades asociadas con los desechos orgánicos… Si la población mundial permanece creciendo en un promedio de tres niños por pareja, la población global para 2050 será de 10.5 mil millones habitantes, de los cuales 7.7 mil millones sufrirán pobreza extrema, falta de agua potable, hambruna, enfermedades, etc. (Nahle 2004).

Es por dichas razones que, en la actualidad, casi la mitad de los gobiernos del mundo persiguen reducir su tasa de crecimiento de poblacional, y nueve de cada diez personas viven en países que promueven la planificación familiar.

Es lógico que en los últimos años se hayan llevado a cabo importantes esfuerzos para desarrollar políticas de población, tanto a nivel nacional como internacional. Después de la II Guerra Mundial, Japón adoptó medidas urgentes para reducir el rápido incremento demográfico. En 1952, la India fue el primer país del Tercer Mundo que adoptó una política demográfica. China tardó casi dos décadas en seguir sus pasos, pero cuando la ejecutó (en la década de 1970) tuvo más éxito que su vecino asiático, debido, entre otras cosas, a una transformación social más rápida con gran reducción de la mortalidad, a un sistema administrativo más eficaz y autoritario impuesto por el Partido Comunista, a un programa de planificación familiar que incluía el aborto y a contar con una población más receptiva a las demandas políticas. En gran parte, la reducción de las tasas de natalidad se llevó a cabo antes de la introducción en 1982 de la “política de un solo hijo”.

En la actualidad se están potenciando los servicios médicos y de planificación familiar para intentar frenar el crecimiento de la población. Así, por ejemplo, en los estados de Kerala y Tamil Nadu (India) se ha reducido la tasa de natalidad como consecuencia de una mejora real de los servicios de educación y de sanidad (en especial para mujeres y niñas), un alto nivel de compromiso político, una promoción activa de las ventajas de la planificación familiar, la implicación de los varones en este tema y la ayuda a los jóvenes.

No obstante, el freno del crecimiento de la población no implica la solución al problema del calentamiento global. Enfatizo lo que afirmó Al Gore: “Cada uno de nosotros causa calentamiento global. Pero todos podemos hacer cambios con las cosas que compramos, la electricidad que usamos, nuestros coches. Podemos decidir bajar las emisiones de carbono a cero. Tenemos las soluciones en nuestras manos. Necesitamos la determinación para ponerlas en vigor” (Gore 2006).

- Boris De León Reyes

Bibliografía

  • Gutiérrez, Gabriel. 2007. “El lado oscuro de los grandes descubrimientos del hombre”. Muy interesante, abril.

  • Nahle, Nasif. 2004. Sobrepoblación Humana. http://biocab.org/Sobrepoblacion.html#TOP (ultima visita 14 de agosto de 2007)

Material Audiovisual

  • Gore, Al. 2006. “An Inconvenient Truth”. DVD. Paramount Pictures.

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Infinito Sueño De Poder

Junio 30, 2007 at 6:30 am (Ensayos, Personal, Política) ()


En principio, el hombre nómada era feliz. Cuando tenía bajo su dominio toda la naturaleza que le rodeaba y, prácticamente, no existían leyes ni estructuras políticas que influenciaran limitativamente su comportamiento. Definitivamente, el poder es el elemento más cercano a la felicidad, que pueden poseer los hombres.

Poder: dominio, imperio, facultad y jurisdicción de la que dispone el individuo para mandar o ejecutar; capacidad de imponer la propia voluntad sobre los otros. Si analizamos la definición de poder, hemos de concluir que se trata de una palabra eternamente vinculada al desarrollo de las sociedades humanas.

El ser humano es, por naturaleza, una criatura egoísta. Desde la niñez, se demuestra ésta actitud, basta con observar la reacción de un niño cuando se presenta la necesidad de compartir su juguete con algún otro.

Dando por sentado el hecho de que el hombre añora el cumplimiento de su voluntad por encima de todas las cosas, surgen varias interrogantes sobre el efecto que la sociedad, la religión, las ideas de justicia, igualdad, felicidad, y demás cuestiones filosóficas, han tenido sobre el diario discernir del hombre.

Aquel nómada, aunque más bestia que razón, vivía según sus propias reglas. Era un ser poderoso.

¿Por qué será, que tienen tanto éxito los videojuegos de estrategia, donde uno crea y/o controla un imperio? Sencillamente porque, como dijo Aristóteles, “el hombre es un animal político” (Gaarder 2004, 180) y el videojuego (Age of Empires, Medieval Total War, etc.) cumple virtualmente el deseo de las personas de crear y dirigir una sociedad, una nación, un mundo.

Por otro lado, concentrándonos en la realidad, acordamos con Aristóteles cuando dice que “la naturaleza, teniendo en cuenta la necesidad de conservación, ha creado a unos seres para mandar y a otros para obedecer” (2004, 2). Del mismo modo, si bien es cierto que “el Estado es un hecho natural, y que el hombre es un ser naturalmente sociable” (Aristóteles 2004, 4), no es menos cierto que “la sociedad es quien pone las limitaciones en la vida de las personas” (Gaarder 2004, 155).

En adición, aunque desde la antigüedad han existido divinidades y mitos para explicar los hechos sobrenaturales o fuera del raciocinio humano, han surgido religiones que subyugan el libre albedrío del hombre. No obstante, es cierta la inclinación natural del ser humano a creer en la existencia de un ser superior. Este apego de los hombres para con las religiones se debe, en parte, al poder divino que sus dioses poseen, “Para Dios nada es imposible” (Lucas 1: 37). Es por esto que Og Mandino pregunta “¿Qué hombre tiene tan poca fe que en un momento de gran desastre y de angustia no ha invocado a su Dios?”. (110)

En otro ámbito, otra cuestión vinculada con el poder es la justicia. La justicia según Ulpiano es “dar a cada quien lo suyo” (Mazeaud, 7). “La justicia es una necesidad social, porque el derecho es la regla de vida para la asociación política, y la decisión de los justo es lo que constituye el derecho” (Aristóteles 2004, 5). Necesariamente, la consideración de lo que es justo y lo que no es, dependerá siempre de la perspectiva desde la cual se mire. Para aquel que controla tiene el poder en sus manos, la aplicación de la ley, si no atenta contra su seguridad, es simplemente una medida más. Muy diferente al punto de vista de quien esta siendo afectado por la aplicación de la misma.

Otro aspecto importante a la vida en sociedad, es la referente a la igualdad. Sin duda alguna, quien ostente el poder siempre se colocará en una posición superior a la de su prójimo. En adición, se presentan claras diferencias sociales que tienen como base la riqueza, raza, religión, etc., que devienen en prácticas discriminatorias que enferman la sociedad. Sin embargo, lograr en la práctica, la igualdad de todos los seres humanos es irracional “porque hay tanta distancia de cómo se vive a cómo se debería vivir, que quien deja a un lado lo que se hace por lo que se debería hacer, aprende antes su ruina que su preservación” (Maquiavelo 1986, 57).

Aunque la vida en sociedad, disponga de un sinnúmero de circunstancias limitativas para la total expresión del hombre, éstas son necesarias para la manutención del orden y la justicia.

Sin embargo, aunque la felicidad no se defina como la manutención ni obtención del poder. Más bien es considerada como la obtención definitiva de la plenitud y el estado de satisfacción de todo tipo de necesidades. El conflicto se origina en que nuestras necesidades varían de acuerdo a las circunstancias. Por este punto se aprecia la divergencia de opiniones respecto a cómo entender la felicidad; placer para algunos; honores, para otros; riqueza, de acuerdo a otros puntos de vista.

Por esto, de acuerdo con el concepto que tenemos de felicidad, los hombres persiguen el poder de tal manera, porque a medida que mayor poder adquieren más necesidades pueden satisfacer, se sienten más capaces, más útiles, menos dependientes, más importantes, tendrán más placeres, más riqueza, más honores. Se sienten dioses, y por ende, más felices.

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- Boris De León

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El Príncipe y la Lucha por el Poder Dominicano

Mayo 27, 2007 at 6:16 pm (Ensayos, Personal, Política) ()

El Príncipe y la Lucha por el Poder Dominicano

Al observar a los principales actores dentro del contexto político de nuestro país, se perciben claramente en escena formas maquiavélicas de desenvolvimiento. Por ende, el conocimiento y análisis de “El Príncipe” y su consiguiente relación con el diario acontecer dominicano, brinda una interesante perspectiva acerca de las acciones, pasadas y futuras, de los líderes políticos dominicanos.

Partiremos de la adaptación de los príncipes, sobre quienes habla Maquiavelo, a los candidatos presidenciales para las elecciones del próximo año.

Actualmente, el Estado Dominicano se encuentra gobernado por Leonel Fernández, por lo que es actualmente el único príncipe con Estado y, de igual manera, el que más liderazgo mantiene dentro de la nación. En adición, obtuvo la victoria interna de su partido, y estará optando por la reelección presidencial para el siguiente cuatrenio. No obstante, es importante resaltar de manera breve, las formas con que se ha valido dicha figura para alcanzar la fortuna.

Hacia principios de la década dentro de los grupos de poder dentro del Partido de la Liberación Dominicano, se hallaba uno liderado por Danilo Medina, Temístocles Montás y Leonel Fernández, básicamente. Luego, para las elecciones del año 1996, dicho grupo eligió a Fernández como candidato con miras a la presidencia de la República. Por lo que, es de suponer que una de las razones del ascenso político de Fernández fue su relación con Danilo Medina.

Por esto, resulta irónico que después de diez años, la contienda política interna del PLD se diese conflictivamente entre Fernández y Medina, quienes pasaron de ser el numero uno y dos del gobierno, respectivamente, a distanciados rivales de un mismo partido. Por esto, Maquiavelo afirma “quien propicia el poder de otro, labra su propia ruina” (1986, 17). Sin embargo, es necesario admitir que Fernández es una figura sumamente capacitada y, como dijo Ortega y Gasset, “el éxito surge de la relación entre capacidad y oportunidad”.

Por otro lado, observamos a Miguel Vargas Maldonado, candidato presidencial por el Partido Revolucionario Dominicano. Si se tiene por cierto, que dicho partido es el que más seguidores tiene dentro de la sociedad, también es cierto que es el que peor calificación tiene, en cuanto a su experiencia gobernado el país. No obstante, su actual candidato posee una gran fortuna, hecho que supone el pilar de la gran simpatía que despierta en el pueblo.

Puesto que el pueblo, al ver el despilfarre y la suntuosidad de la campaña de Vargas Maldonado, al oír de los tantos millones que posee desde antaño, a ver las torres y demás obras que ha construido, cree que la bonanza del candidato se traducirá en su propia bonanza si éste alcanza el poder. Por ende, Vargas Maldonado tiene una clara ventaja, la bonanza económica, hecho que le facilita relevantemente su camino hacia el poder. Sobre esta facilidad se pronunció Maquiavelo cuando habla sobre los principados nuevos adquiridos con armas ajenas y por la fortuna: “En su camino al principado no encontraron ninguna dificultad, pues más bien volaban” (1986, 25).

En cuanto al Partido Reformista Social Cristiano, aún no se ha elegido un candidato presidencial. El cargo, lo disputan Eduardo Estrella y Amable Aristy. Aunque no simpatice por ningún político ni partido en especial, incurriré en el atrevimiento de vaticinar la victoria de Aristy. En primer lugar, por su prudencia y capacidad para negociar y en segundo lugar, por la ineficaz y aérea campaña que sostiene Estrella. Puesto que se ha basado en atacar a la figura del presidente y acentuar su condición de no negociante, en alusión a su rival partidario.

Vale destacar que la cuota de poder que ostentaba el Partido Reformista, se ha visto, en su mayor parte, reducida luego de la muerte de Balaguer, debido a que la virtud del fenecido líder superó la estructuración de dicha organización y la misma giraba en torno a él. El caudillo nunca se interesó por el desarrollo de un liderazgo de relevo, más aún, inmediatamente eliminaba las posibilidades de quien aspirase por sí mismo. Por lo tanto, una vez él saliese de escena, el mismo destino le aguardaría al partido.

En otro ámbito, falta menos de un año para las próximas elecciones y pronto nos veremos agobiados por la incesante campaña electoral. Ante la impotencia de votar por alguien de nuestro agrado, la mayoría votara a favor del menos malo. Aunque se diga que malos son todos y se trate de considerar como bueno y válido el gobierno de uno u otro partido, es de vital importancia recordar lo que se afirma en el libro “¿Qué es moral?” sobre “El peso de la mayoría”.

Por su identificación la realidad, la verdad, no consiste en la opinión de la mayoría, ni en el común denominador de las diferentes opiniones. Por eso, elegir como criterio de la conducta lo que hace o piensa la mayoría de la gente constituye una pobre elección: suele ser la coartada de la propia falta de personalidad o del propio interés. Además, invocar la mayoría como criterio de verdad equivale a despreciar la inteligencia. (Pastoral Juvenil Nacional 2004, 22)

Ahora bien, al afirmar que la política es el criterio elegido como guía en el proceso de toma de decisiones, no se especifica a quién o a quiénes han de beneficiar o perjudicar dichas decisiones.

A sabiendas, como dijo Maquiavelo, de que “por un lado, el pueblo no desea ser dominado ni oprimido por los grandes y por otro los grandes desean dominar y oprimir al pueblo” (1986, 37), el príncipe actual se prepara para su futura empresa, que determinará la continuación o no de su Estado. Con la seguridad, de que el hombre más prudente, simulador y disimulador, que se atenga a los consejos que fueron escritos para El Príncipe será el vencedor.

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- Boris De León

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