“La capacidad de crecimiento de la población es infinitamente mayor que la capacidad de la tierra para producir alimentos para el hombre” (Malthus 1978). Puede que la Teoría de Malthus no goce de plena certeza, pero sí expone un punto clave. El exceso de población de una especie que reside en un espacio determinado, acarrea consigo ominosas consecuencias para la convivencia y supervivencia de la misma. La superpoblación es, sin duda alguna, la semilla de la cual surgieron las diversas causas del calentamiento global y, por ende, el factor base del problema.
En la actualidad, la población de nuestro planeta se encuentra por encima de 6,000 millones de habitantes. Su crecimiento es motivo de preocupación mundial ya que se ha duplicado desde 1950 (Ver gráfica 1) y no es homogéneo, nunca ha tenido una tasa constante, observándose períodos en disminución y/o en aumento más o menos rápidos. Además, ha variado de unos espacios geográficos a otros.

Gráfica 1 Crecimiento de la población mundial. A partir del año 2000, el crecimiento de la población mundial será cada vez menor. La población continuará creciendo, sin embargo durante mucho tiempo. En el año 2050 habrá nueve mil millones de habitantes.
Del mismo modo, se ha de destacar el hecho de que el volumen, la distribución, el crecimiento y el desplazamiento de la población están estrechamente relacionados con los problemas globales de pobreza, agotamiento de los recursos y degradación del medio ambiente. De aquí, la importancia de tomar en cuenta elementos como la presión demográfica a la hora de analizar el calentamiento global.
Para hablar sobre el Calentamiento Global es menester tener claro el concepto de efecto invernadero (Ver Gráfica 2). El efecto invernadero es el término que se aplica al papel que desempeña la atmósfera en el calentamiento de la superficie terrestre. La atmósfera es prácticamente transparente a la radiación solar de onda corta, absorbida por la superficie de la Tierra. Gran parte de esta radiación se vuelve a emitir hacia el espacio exterior pero es reflejada de vuelta por gases como el dióxido de carbono, el metano, el óxido nitroso, los clorofluorocarbonos (CFC) y el ozono, presentes en la atmósfera. La importancia de los efectos de absorción y emisión de radiación en la atmósfera son fundamentales para el desarrollo de la vida tal y como se conoce. De hecho, si no existiera este efecto la temperatura media de la superficie de la Tierra sería de unos -22ºC , y gracias al efecto invernadero es de unos 14ºC.

Gráfica 2 El Efecto Invernadero y el Calentamiento Global
Desde hace unos años el hombre está produciendo un aumento de los gases de efecto invernadero, con lo que la atmósfera retiene más calor y devuelve a la Tierra aún más energía causando un desequilibrio del balance radiactivo y un aumento de la temperatura (Ver Figura 1). Este efecto de calentamiento es la base de las teorías relacionadas con el calentamiento global.

Figura 1 La acción del hombre provoca el cambio climático.
El Calentamiento Global se refiere al aumento de la temperatura de la Tierra debido al uso de combustibles fósiles y a otros procesos industriales que llevan a una acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera.
Desde 1896 se sabe que el dióxido de carbono ayuda a impedir que los rayos infrarrojos escapen al espacio, lo que hace que se mantenga una temperatura relativamente cálida en nuestro planeta (efecto invernadero). Sin embargo, el incremento de los niveles de dióxido de carbono puede provocar un aumento significativo de la temperatura global, lo que podría originar importantes cambios climáticos. “Ante esto, la comunidad científica internacional ha alertado de que si el desarrollo mundial, el crecimiento demográfico y el consumo energético basado en los combustibles fósiles, siguen aumentando al ritmo actual , antes del año 2050 las concentraciones de dióxido de carbono se habrán duplicado con respecto a las que había antes de la Revolución Industrial. Esto podría acarrear consecuencias funestas para la vida planetaria” (Varela 2005). Para tener una idea sobre el impacto de éste fenómeno, citaremos algunas de las posibles consecuencias:
- Las temperaturas promedio aumentarán al igual que la frecuencia de las olas de calor. Las temperaturas más cálidas también podrían aumentar la probabilidad de sequías. El aumento en la evaporación durante el verano y el otoño podrían exacerbar las condiciones de sequía y aumentar el riesgo de fuegos forestales.
- Olas de calor más frecuentes e intensas podrían dar como resultado más muertes por las altas temperaturas. Se espera que el calentamiento global también aumente el potencial del alcance geográfico y la virulencia de las enfermedades tropicales.
- El aumento en las temperaturas globales acelerará el derretimiento de los glaciares y capas de hielo y causarán deshielos tempranos en ríos y lagos. Y por ende, el aumento del nivel del mar. Lo que provocaría un mayor riesgo de inundaciones en comunidades costeras.
- Pérdida de diversidad de especies, a medida que mueran las especies que no puedan adaptarse a los cambios climáticos.
Ahora bien, luego de observar la previa exposición básica acerca del calentamiento global, es cuestión de lógica encontrar la vinculación de éste con la superpoblación que ha venido afectando a nuestro mundo. Puesto que, al observar las estadísticas podemos establecer que la época en que se destaca el aumento del crecimiento demográfico es la misma, en la que surge y se desarrolla la industrialización mundial (desarrollo capitalista) o Segunda Revolución Industrial. Y se ha de dar por sentado que “[e]l impacto medioambiental de la industrialización también ha sido internacional. La industrialización afectó rápidamente a la calidad del agua y del aire cerca de las fábricas. Las demandas industriales de productos agrícolas, como el caucho, provocaron la deforestación y cambios climáticos en lugares como Brasil. Estos modelos se han acelerado, mientras el crecimiento industrial se ha generalizado, creando temas de actualidad, como el calentamiento global” (Stearns, 9).
Por consiguiente, no resulta extraño que las naciones más pobladas (Ver Tabla 1) de nuestro planeta sean, precisamente, las que más daño hacen al medio ambiente, las que más contribuyen al calentamiento global. Es una cuestión simple, al haber una excesiva cantidad de habitantes, existe una mayor demanda de alimentos, casas, vestimenta, electricidad… Por ende, una mayor demanda de producción industrial que satisfacer.
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Países Más Poblados del Mundo
- China – 1.321.851.888 habitantes.
- India – 1.129.866.154 habitantes.
- Estados Unidos – 301.139.947 habitantes.
- Indonesia – 234.693.997 habitantes.
- Brasil – 190.010.647 habitantes.
- Paquistán – 169.270.617 habitantes.
- Bangladesh – 150.448.339 habitantes.
- Rusia – 141.377.752 habitantes.
- Nigeria – 135.031.164 habitantes.
- Japón – 127.467.972 habitantes.
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Tabla 1
Todos estos factores nos llevan a la Teoría de Malthus, necesariamente, ante mayor número de personas, el aumento del uso de los recursos naturales y fósiles debe continuar, así como la búsqueda de nuevas tecnologías, de nuevas medicinas, de nuevas alternativas, en fin, la infinita meta del progreso.
No obstante, el progreso tiene su lado oscuro. “Los hallazgos del ser humano en su proceso de evolución han sido la pieza clave para consolidar su superioridad en el planeta; sin embargo, algunos de sus descubrimientos… además de beneficiarlo, ponen en riesgo su salud y permanencia en la Tierra” (Gutiérrez 2007). Por ejemplo, el deterioro de la capa de ozono a causa del uso de los aerosoles con clorofluorocarbonos (CFC) está más relacionado con el cambio tecnológico; en cambio, el aumento del volumen de emisiones de dióxido de carbono (CO2) está relacionado con el crecimiento de la población.
En el mismo ámbito, la interrelación entre población, consumo de recursos y medio ambiente es también muy compleja. Dos factores importantes que afectan al impacto de la población mundial sobre su medio ambiente son la tecnología y la riqueza. La tecnología puede influir decisivamente en la producción de bienes, y ésta suele ser un buen indicador de los índices de consumo.
El profesor Paul Ehrlich, de la Universidad de Stanford (EEUU), ha resumido el impacto de la población sobre el medio ambiente mediante la fórmula: I = PPT (Impacto = Población x Producción x Tecnología). Esta fórmula muestra que a cualquier nivel de consumo y tecnología, la población multiplicará el uso de recursos, espacios y residuos, permaneciendo constantes las demás variables. Esta fórmula también destaca el impacto que produce el crecimiento de la población sobre el medio ambiente en las sociedades más desarrolladas, donde los niveles de consumo (a veces con tecnologías que producen gran cantidad de residuos) son extremadamente altos.
En adición, el aumento de la población provoca mayor deforestación, la desaparición de tierras pantanosas y de numerosas especies, el aumento de la cría de ganado (con la consiguiente erosión del suelo), mayores emisiones de metano y el aumento del riego (que causa una mayor salinización y el agotamiento de los acuíferos). Otro elemento medioambiental que se ve afectado por el aumento de la población es el agua. Algunos estudios basados en estimaciones de la ONU prevén que en 30 años entre 2.700 y 3.500 millones de personas vivirán en países que sufrirán de sequía. Según la ONU, para el año 2050 la escasez de agua podría llegar a afectar a un promedio de 4.400 millones de personas en todo el mundo (de un total de 10.000 millones). No obstante, reducción de la velocidad de crecimiento de la población podría aliviar de manera considerable esta problemática en el siglo XXI.
“Debido al aumento en los asentamientos humanos, cada año se cortan 16 millones de hectáreas de bosque”, afirma el Biólogo Nasif Nahle en su artículo Sobrepoblación Humana.
El crecimiento acelerado de las poblaciones humanas ha propiciado la destrucción de los hábitats naturales para muchas especies. La gente invade los hábitats de esas especies, desplazándolas a lugares inhóspitas y condenando a las especies nativas a la extinción masiva. La tasa presente de la extinción es 10000 veces más rápida que la que ocurre en forma natural… Cerca de 5 millones de personas mueren cada año por enfermedades asociadas con los desechos orgánicos… Si la población mundial permanece creciendo en un promedio de tres niños por pareja, la población global para 2050 será de 10.5 mil millones habitantes, de los cuales 7.7 mil millones sufrirán pobreza extrema, falta de agua potable, hambruna, enfermedades, etc. (Nahle 2004).
Es por dichas razones que, en la actualidad, casi la mitad de los gobiernos del mundo persiguen reducir su tasa de crecimiento de poblacional, y nueve de cada diez personas viven en países que promueven la planificación familiar.
Es lógico que en los últimos años se hayan llevado a cabo importantes esfuerzos para desarrollar políticas de población, tanto a nivel nacional como internacional. Después de la II Guerra Mundial, Japón adoptó medidas urgentes para reducir el rápido incremento demográfico. En 1952, la India fue el primer país del Tercer Mundo que adoptó una política demográfica. China tardó casi dos décadas en seguir sus pasos, pero cuando la ejecutó (en la década de 1970) tuvo más éxito que su vecino asiático, debido, entre otras cosas, a una transformación social más rápida con gran reducción de la mortalidad, a un sistema administrativo más eficaz y autoritario impuesto por el Partido Comunista, a un programa de planificación familiar que incluía el aborto y a contar con una población más receptiva a las demandas políticas. En gran parte, la reducción de las tasas de natalidad se llevó a cabo antes de la introducción en 1982 de la “política de un solo hijo”.
En la actualidad se están potenciando los servicios médicos y de planificación familiar para intentar frenar el crecimiento de la población. Así, por ejemplo, en los estados de Kerala y Tamil Nadu (India) se ha reducido la tasa de natalidad como consecuencia de una mejora real de los servicios de educación y de sanidad (en especial para mujeres y niñas), un alto nivel de compromiso político, una promoción activa de las ventajas de la planificación familiar, la implicación de los varones en este tema y la ayuda a los jóvenes.
No obstante, el freno del crecimiento de la población no implica la solución al problema del calentamiento global. Enfatizo lo que afirmó Al Gore: “Cada uno de nosotros causa calentamiento global. Pero todos podemos hacer cambios con las cosas que compramos, la electricidad que usamos, nuestros coches. Podemos decidir bajar las emisiones de carbono a cero. Tenemos las soluciones en nuestras manos. Necesitamos la determinación para ponerlas en vigor” (Gore 2006).
- Boris De León Reyes
Bibliografía
- Gutiérrez, Gabriel. 2007. “El lado oscuro de los grandes descubrimientos del hombre”. Muy interesante, abril.
- Nahle, Nasif. 2004. Sobrepoblación Humana. http://biocab.org/Sobrepoblacion.html#TOP (ultima visita 14 de agosto de 2007)
Material Audiovisual
- Gore, Al. 2006. “An Inconvenient Truth”. DVD. Paramount Pictures.