Infinito Sueño De Poder
En principio, el hombre nómada era feliz. Cuando tenía bajo su dominio toda la naturaleza que le rodeaba y, prácticamente, no existían leyes ni estructuras políticas que influenciaran limitativamente su comportamiento. Definitivamente, el poder es el elemento más cercano a la felicidad, que pueden poseer los hombres.
Poder: dominio, imperio, facultad y jurisdicción de la que dispone el individuo para mandar o ejecutar; capacidad de imponer la propia voluntad sobre los otros. Si analizamos la definición de poder, hemos de concluir que se trata de una palabra eternamente vinculada al desarrollo de las sociedades humanas.
El ser humano es, por naturaleza, una criatura egoísta. Desde la niñez, se demuestra ésta actitud, basta con observar la reacción de un niño cuando se presenta la necesidad de compartir su juguete con algún otro.
Dando por sentado el hecho de que el hombre añora el cumplimiento de su voluntad por encima de todas las cosas, surgen varias interrogantes sobre el efecto que la sociedad, la religión, las ideas de justicia, igualdad, felicidad, y demás cuestiones filosóficas, han tenido sobre el diario discernir del hombre.
Aquel nómada, aunque más bestia que razón, vivía según sus propias reglas. Era un ser poderoso.
¿Por qué será, que tienen tanto éxito los videojuegos de estrategia, donde uno crea y/o controla un imperio? Sencillamente porque, como dijo Aristóteles, “el hombre es un animal político” (Gaarder 2004, 180) y el videojuego (Age of Empires, Medieval Total War, etc.) cumple virtualmente el deseo de las personas de crear y dirigir una sociedad, una nación, un mundo.
Por otro lado, concentrándonos en la realidad, acordamos con Aristóteles cuando dice que “la naturaleza, teniendo en cuenta la necesidad de conservación, ha creado a unos seres para mandar y a otros para obedecer” (2004, 2). Del mismo modo, si bien es cierto que “el Estado es un hecho natural, y que el hombre es un ser naturalmente sociable” (Aristóteles 2004, 4), no es menos cierto que “la sociedad es quien pone las limitaciones en la vida de las personas” (Gaarder 2004, 155).
En adición, aunque desde la antigüedad han existido divinidades y mitos para explicar los hechos sobrenaturales o fuera del raciocinio humano, han surgido religiones que subyugan el libre albedrío del hombre. No obstante, es cierta la inclinación natural del ser humano a creer en la existencia de un ser superior. Este apego de los hombres para con las religiones se debe, en parte, al poder divino que sus dioses poseen, “Para Dios nada es imposible” (Lucas 1: 37). Es por esto que Og Mandino pregunta “¿Qué hombre tiene tan poca fe que en un momento de gran desastre y de angustia no ha invocado a su Dios?”. (110)
En otro ámbito, otra cuestión vinculada con el poder es la justicia. La justicia según Ulpiano es “dar a cada quien lo suyo” (Mazeaud, 7). “La justicia es una necesidad social, porque el derecho es la regla de vida para la asociación política, y la decisión de los justo es lo que constituye el derecho” (Aristóteles 2004, 5). Necesariamente, la consideración de lo que es justo y lo que no es, dependerá siempre de la perspectiva desde la cual se mire. Para aquel que controla tiene el poder en sus manos, la aplicación de la ley, si no atenta contra su seguridad, es simplemente una medida más. Muy diferente al punto de vista de quien esta siendo afectado por la aplicación de la misma.
Otro aspecto importante a la vida en sociedad, es la referente a la igualdad. Sin duda alguna, quien ostente el poder siempre se colocará en una posición superior a la de su prójimo. En adición, se presentan claras diferencias sociales que tienen como base la riqueza, raza, religión, etc., que devienen en prácticas discriminatorias que enferman la sociedad. Sin embargo, lograr en la práctica, la igualdad de todos los seres humanos es irracional “porque hay tanta distancia de cómo se vive a cómo se debería vivir, que quien deja a un lado lo que se hace por lo que se debería hacer, aprende antes su ruina que su preservación” (Maquiavelo 1986, 57).
Aunque la vida en sociedad, disponga de un sinnúmero de circunstancias limitativas para la total expresión del hombre, éstas son necesarias para la manutención del orden y la justicia.
Sin embargo, aunque la felicidad no se defina como la manutención ni obtención del poder. Más bien es considerada como la obtención definitiva de la plenitud y el estado de satisfacción de todo tipo de necesidades. El conflicto se origina en que nuestras necesidades varían de acuerdo a las circunstancias. Por este punto se aprecia la divergencia de opiniones respecto a cómo entender la felicidad; placer para algunos; honores, para otros; riqueza, de acuerdo a otros puntos de vista.
Por esto, de acuerdo con el concepto que tenemos de felicidad, los hombres persiguen el poder de tal manera, porque a medida que mayor poder adquieren más necesidades pueden satisfacer, se sienten más capaces, más útiles, menos dependientes, más importantes, tendrán más placeres, más riqueza, más honores. Se sienten dioses, y por ende, más felices.
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- Boris De León
