El Príncipe y la Lucha por el Poder Dominicano

Mayo 27, 2007 at 6:16 pm (Ensayos, Personal, Política) ()

El Príncipe y la Lucha por el Poder Dominicano

Al observar a los principales actores dentro del contexto político de nuestro país, se perciben claramente en escena formas maquiavélicas de desenvolvimiento. Por ende, el conocimiento y análisis de “El Príncipe” y su consiguiente relación con el diario acontecer dominicano, brinda una interesante perspectiva acerca de las acciones, pasadas y futuras, de los líderes políticos dominicanos.

Partiremos de la adaptación de los príncipes, sobre quienes habla Maquiavelo, a los candidatos presidenciales para las elecciones del próximo año.

Actualmente, el Estado Dominicano se encuentra gobernado por Leonel Fernández, por lo que es actualmente el único príncipe con Estado y, de igual manera, el que más liderazgo mantiene dentro de la nación. En adición, obtuvo la victoria interna de su partido, y estará optando por la reelección presidencial para el siguiente cuatrenio. No obstante, es importante resaltar de manera breve, las formas con que se ha valido dicha figura para alcanzar la fortuna.

Hacia principios de la década dentro de los grupos de poder dentro del Partido de la Liberación Dominicano, se hallaba uno liderado por Danilo Medina, Temístocles Montás y Leonel Fernández, básicamente. Luego, para las elecciones del año 1996, dicho grupo eligió a Fernández como candidato con miras a la presidencia de la República. Por lo que, es de suponer que una de las razones del ascenso político de Fernández fue su relación con Danilo Medina.

Por esto, resulta irónico que después de diez años, la contienda política interna del PLD se diese conflictivamente entre Fernández y Medina, quienes pasaron de ser el numero uno y dos del gobierno, respectivamente, a distanciados rivales de un mismo partido. Por esto, Maquiavelo afirma “quien propicia el poder de otro, labra su propia ruina” (1986, 17). Sin embargo, es necesario admitir que Fernández es una figura sumamente capacitada y, como dijo Ortega y Gasset, “el éxito surge de la relación entre capacidad y oportunidad”.

Por otro lado, observamos a Miguel Vargas Maldonado, candidato presidencial por el Partido Revolucionario Dominicano. Si se tiene por cierto, que dicho partido es el que más seguidores tiene dentro de la sociedad, también es cierto que es el que peor calificación tiene, en cuanto a su experiencia gobernado el país. No obstante, su actual candidato posee una gran fortuna, hecho que supone el pilar de la gran simpatía que despierta en el pueblo.

Puesto que el pueblo, al ver el despilfarre y la suntuosidad de la campaña de Vargas Maldonado, al oír de los tantos millones que posee desde antaño, a ver las torres y demás obras que ha construido, cree que la bonanza del candidato se traducirá en su propia bonanza si éste alcanza el poder. Por ende, Vargas Maldonado tiene una clara ventaja, la bonanza económica, hecho que le facilita relevantemente su camino hacia el poder. Sobre esta facilidad se pronunció Maquiavelo cuando habla sobre los principados nuevos adquiridos con armas ajenas y por la fortuna: “En su camino al principado no encontraron ninguna dificultad, pues más bien volaban” (1986, 25).

En cuanto al Partido Reformista Social Cristiano, aún no se ha elegido un candidato presidencial. El cargo, lo disputan Eduardo Estrella y Amable Aristy. Aunque no simpatice por ningún político ni partido en especial, incurriré en el atrevimiento de vaticinar la victoria de Aristy. En primer lugar, por su prudencia y capacidad para negociar y en segundo lugar, por la ineficaz y aérea campaña que sostiene Estrella. Puesto que se ha basado en atacar a la figura del presidente y acentuar su condición de no negociante, en alusión a su rival partidario.

Vale destacar que la cuota de poder que ostentaba el Partido Reformista, se ha visto, en su mayor parte, reducida luego de la muerte de Balaguer, debido a que la virtud del fenecido líder superó la estructuración de dicha organización y la misma giraba en torno a él. El caudillo nunca se interesó por el desarrollo de un liderazgo de relevo, más aún, inmediatamente eliminaba las posibilidades de quien aspirase por sí mismo. Por lo tanto, una vez él saliese de escena, el mismo destino le aguardaría al partido.

En otro ámbito, falta menos de un año para las próximas elecciones y pronto nos veremos agobiados por la incesante campaña electoral. Ante la impotencia de votar por alguien de nuestro agrado, la mayoría votara a favor del menos malo. Aunque se diga que malos son todos y se trate de considerar como bueno y válido el gobierno de uno u otro partido, es de vital importancia recordar lo que se afirma en el libro “¿Qué es moral?” sobre “El peso de la mayoría”.

Por su identificación la realidad, la verdad, no consiste en la opinión de la mayoría, ni en el común denominador de las diferentes opiniones. Por eso, elegir como criterio de la conducta lo que hace o piensa la mayoría de la gente constituye una pobre elección: suele ser la coartada de la propia falta de personalidad o del propio interés. Además, invocar la mayoría como criterio de verdad equivale a despreciar la inteligencia. (Pastoral Juvenil Nacional 2004, 22)

Ahora bien, al afirmar que la política es el criterio elegido como guía en el proceso de toma de decisiones, no se especifica a quién o a quiénes han de beneficiar o perjudicar dichas decisiones.

A sabiendas, como dijo Maquiavelo, de que “por un lado, el pueblo no desea ser dominado ni oprimido por los grandes y por otro los grandes desean dominar y oprimir al pueblo” (1986, 37), el príncipe actual se prepara para su futura empresa, que determinará la continuación o no de su Estado. Con la seguridad, de que el hombre más prudente, simulador y disimulador, que se atenga a los consejos que fueron escritos para El Príncipe será el vencedor.

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- Boris De León

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